La tensión en Medio Oriente volvió a escalar luego de que fuerzas de Estados Unidos atacaran la isla iraní de Qeshm, en el estrecho de Ormuz, la noche del 2 de noviembre. El presidente Donald Trump reconoció la operación militar, aunque minimizó su alcance al definirla como un “ataque menor”.
Según información difundida por medios internacionales, entre ellos Reuters, CNN y The Wall Street Journal, la acción estadounidense habría tenido carácter defensivo y limitado, luego de que fuerzas iraníes utilizaran misiles antiaéreos contra activos militares o aeronaves estadounidenses.
En declaraciones a Fox & Friends, Trump afirmó que Irán había terminado de construir una instalación de defensa aérea en aproximadamente dos meses y que, una vez concluida, fue atacada por las fuerzas estadounidenses.
Desde Irán, la agencia IRNA reportó cinco explosiones en rápida sucesión en Qeshm. Habitantes de la zona señalaron haber visto aviones, mientras que la Guardia Revolucionaria Islámica sostuvo que derribó dos drones de reconocimiento estadounidenses en las inmediaciones de la isla.
La ofensiva no sería un hecho aislado. Reportes de prensa señalan que Washington ha realizado otras operaciones de menor intensidad durante las últimas semanas, sin hacerlas públicas, para evitar proyectar una nueva escalada bélica.
El episodio se produce en vísperas de las elecciones intermedias de Estados Unidos y mientras continúan los esfuerzos diplomáticos para alcanzar un acuerdo que permita reducir las hostilidades. Trump ha manifestado optimismo sobre las negociaciones, aunque no ha descartado futuras operaciones militares.
Qeshm representa un enclave estratégico por su infraestructura militar y naval, además de su posición en el estrecho de Ormuz, corredor fundamental para el comercio internacional de petróleo. Por ahora, las autoridades no han ofrecido información concluyente sobre la magnitud de los daños ni sobre posibles bajas.
