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Estados Unidos planea un incremento significativo en la fabricación de misiles estratégicos a través de un acuerdo entre la empresa Raytheon (RTX) y el Departamento de Guerra del país, anunciado esta semana.
El pacto contempla cinco contratos con vigencia de siete años, cuyo objetivo es duplicar o incluso cuadruplicar la producción de armamento clave para la defensa estadounidense frente a tensiones geopolíticas y conflictos internacionales.
Entre los sistemas incluidos destacan:
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Tomahawk: misiles de crucero, con meta de producción superior a 1,000 unidades anuales.
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AMRAAM: misiles aire-aire de medio alcance, con objetivo de 900 al año.
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SM-6: proyectiles interceptores, meta de 600 unidades anuales.
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SM-3 IB y IIA: interceptores avanzados para defensa estratégica.
El acuerdo se suma a contratos previos, como uno de 2,100 millones de dólares para AMRAAM, la cifra más alta en los 30 años del programa. La expansión de Raytheon se enmarca en un aumento general de la producción de armamento, similar al plan de Lockheed Martin para cuadruplicar la fabricación del sistema antimisiles THAAD.
Analistas destacan que este incremento refleja la creciente presión global sobre Estados Unidos para mantener superioridad estratégica, así como la necesidad de garantizar suministro constante ante la alta demanda de aliados y conflictos en varias regiones.
