El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, pidió prudencia y actuar con “sangre fría” tras el anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer un nuevo arancel global del 10%, medida dada a conocer entre el 20 y 21 de febrero de 2026.
En conferencia de prensa el 20 de febrero y en declaraciones posteriores, el funcionario mexicano subrayó la necesidad de revisar con calma el alcance real de la disposición, especialmente porque el 85% de las exportaciones mexicanas hacia el mercado estadounidense se encuentran libres de aranceles bajo el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
El anuncio de Trump se produjo luego de que la Supreme Court of the United States invalidara, por mayoría de 6 votos contra 3, aranceles previos al considerar que excedían la autoridad presidencial. La decisión obligó a la Casa Blanca a replantear su estrategia comercial, derivando en la nueva propuesta de gravamen generalizado.
Ebrard enfatizó que México no debe apresurarse a emitir conclusiones ni adoptar respuestas reactivas, postura que —dijo— está alineada con la estrategia de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha insistido en privilegiar el diálogo y la defensa técnica de los intereses nacionales.
El titular de Economía confirmó que ya existe contacto con contrapartes estadounidenses y anunció un viaje a Washington la próxima semana para aclarar los alcances de la medida y defender las ventajas competitivas de México en el marco del T-MEC.
Aunque el anuncio genera incertidumbre en el comercio global, algunos analistas y el propio Ebrard consideran que el nuevo esquema podría representar una oportunidad relativa para México, al mantener beneficios arancelarios derivados de las reglas de origen del tratado regional frente a competidores extrarregionales.
“El momento exige cabeza fría”, reiteró el secretario, al señalar que el gobierno mexicano evaluará escenarios antes de definir cualquier postura formal.
