El conflicto laboral en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) continúa pese al anuncio de un incremento salarial global de 8%. Organizaciones disidentes consideran insuficiente la propuesta, exigen que el aumento sea de 10% directo al salario tabular y acusan a la dirigencia sindical de negociar a espaldas de los trabajadores.
El director general del IMSS, Zoé Robledo, informó que el Consejo Técnico aprobó elevar la oferta de 6.8 a 8%, distribuida en 4% al salario tabular y 4% a la ayuda para el pago de renta de casa habitación. Según el funcionario, el acuerdo se alcanzó tras concluir las conversaciones con el Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS) la noche anterior y responde al rechazo de la propuesta original en la consulta del 14 de octubre.
Robledo sostuvo que el incremento al salario tabular está por encima de la inflación y recordó que el aumento global de 8% se ha registrado solo tres veces en 23 años, incluyendo los años 2024 y 2025. Además, anunció un Plan Integral de Compromisos para fortalecer la plantilla, el equipo médico, los medicamentos y los insumos, así como la basificación de cerca de 11 mil trabajadores.
La dirigencia del SNTSS, encabezada por Rafael Olivos, declaró superada la revisión salarial de 2026 y celebró el acuerdo al señalar que representa el mayor incremento respecto a la inflación de 3.45% en las últimas dos décadas.
En contraste, el Comité de Movilización Nacional de Trabajadores del IMSS y otros grupos disidentes calificaron el aumento como una “burla” y una propuesta “maquillada”. Rechazan que parte del incremento se destine a prestaciones y sostienen que el acuerdo no representa las demandas de las bases. Por ello, mantienen plantones, edificios tomados y acciones de protesta.
La inconformidad se expresó este miércoles con una segunda megamarcha, denominada “Marcha por la Seguridad Social”, que salió a las 15:00 horas del Centro Médico Nacional Siglo XXI hacia el Zócalo capitalino. También hubo movilizaciones y bloqueos en otros estados, incluido Nuevo León.
Los grupos disidentes anunciaron que seguirán las protestas y ratificaron una megamarcha nacional para el 30 de octubre, seguida de una Asamblea Constituyente el 31. Entre sus exigencias están la destitución de Rafael Olivos, la convocatoria a un congreso nacional extraordinario y mejoras en el abastecimiento de insumos y las condiciones laborales.
El acuerdo salarial está cerrado para la dirigencia del IMSS y el SNTSS, pero no para los sectores inconformes, que mantienen la presión y advierten que la movilización continuará.
