El diputado federal Ignacio Mier Bañuelos aseguró que su padre, el senador Ignacio Mier Velasco, no violaría la Ley Antinepotismo en caso de postularse a la gubernatura en 2030, ya que el parentesco con el actual gobernador Alejandro Armenta es en octavo grado colateral, lo que lo dejaría fuera de las restricciones legales vigentes.
Durante la presentación de la Agenda Legislativa, encabezada por el presidente de la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, en Casa Puebla, Mier Bañuelos señaló que respeta la postura del gobernador, aunque no se puede negar el lazo familiar.
“El abuelo del señor gobernador y el abuelo del senador eran primos hermanos. Por tal razón, el parentesco entre ellos se ubica en el octavo grado. En línea recta es ilimitado, pero en línea colateral hay límite hasta el cuarto grado”.
Consultado sobre si se buscaría aprovechar alguna laguna legal, respondió que “se acataría la ley” en caso de que el parentesco fuera más cercano. Y al preguntarle si un cargo vale más que los principios de Morena, afirmó:
“Si violentas la ley, estás violando los principios de Morena. Vale más la ley”.
Monreal respalda a Armenta: “La ley se tiene que cumplir”
Ricardo Monreal, presidente de la Cámara de Diputados, respaldó la postura del gobernador Armenta y sostuvo que, tal como está redactada la Constitución, Ignacio Mier Velasco no podría competir por la gubernatura en 2030.
“Tendrían que modificar la Constitución. Yo tengo el mismo problema: mi hermano me reclama porque quiere ser gobernador, pero no puede. Eso dice la ley y hay que cumplirla”.
El fin de semana pasado, el gobernador Alejandro Armenta fue categórico al afirmar que ningún familiar suyo ni del senador Mier podrá participar en las elecciones de 2027 y 2030, como parte de la reciente reforma constitucional que prohíbe el nepotismo electoral y la reelección consecutiva en cargos como alcaldías, diputaciones, senadurías y gubernaturas.
“El nepotismo está cancelado”, sentenció el mandatario, incluso ironizando: “Quizá si van al Registro Civil y se cambian el apellido, sería la única manera en la que podrían participar”.
Días antes, el propio Ignacio Mier ya había intentado minimizar el vínculo con Armenta, al declarar que eran “primos lejanos, de octavo o décimo grado”, en un intento por deslindarse de cualquier implicación con la reforma.
