Una intensa jornada sísmica estremeció distintos puntos del planeta el 24 de junio de 2026, cuando al menos cuatro movimientos telúricos de consideración fueron registrados en menos de 24 horas en California, Venezuela y Japón.
El primero ocurrió en el norte de California, donde un sismo de magnitud 5.6 sacudió la zona de Redwood Valley y Willits. Aunque se sintió ampliamente, solo provocó daños menores, algunas lesiones leves y cortes de energía.
Horas después, Venezuela vivió el episodio más devastador. Un terremoto de magnitud 7.1-7.2 fue seguido apenas 39 segundos después por otro de magnitud 7.5, con epicentro cerca de Morón y San Felipe, en la costa norte del país.
Los movimientos provocaron el colapso de edificios, daños estructurales severos, cientos de heridos y decenas de fallecidos, mientras las autoridades activaron una alerta de tsunami que posteriormente fue cancelada.
La actividad sísmica continuó en Asia, donde un terremoto de magnitud 6.9 se registró frente a la costa de Kuji, en Japón. Aunque fue percibido con fuerza en la región noreste del país, no se reportaron daños generalizados ni alertas importantes por tsunami.
Especialistas señalan que, pese a la cercanía temporal entre los eventos, no existe relación tectónica entre ellos y se trata de una coincidencia estadística dentro de la actividad sísmica global.
