El Tribunal Federal 2 de Argentina ordenó este martes que Cristina Fernández de Kirchner cumpla su condena de seis años de prisión bajo la modalidad de arresto domiciliario. La medida, que entra en vigor de inmediato, responde a su edad —tiene 71 años— y al antecedente de un intento de atentado en su contra en 2022.
La exmandataria, que presidió Argentina entre 2007 y 2015 y luego fue vicepresidenta hasta 2023, fue hallada culpable de fraude al Estado por beneficiar a un empresario con contratos de obra pública en la región patagónica. Además de la prisión, recibió inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.
Fernández, líder histórica del kirchnerismo y figura clave del peronismo, podrá permanecer en su departamento en Buenos Aires junto a su hija y su nieta, bajo la condición de no abandonar el domicilio salvo por fuerza mayor, y de no alterar la tranquilidad del vecindario.
La resolución, firmada por el Tribunal Oral Federal N.º 2, señala que se otorgó el beneficio conforme al Código Penal argentino, que prevé esta posibilidad para personas mayores de 70 años. A eso se sumaron razones de seguridad: la dirigente sufrió un atentado frustrado en 2022, cuando un hombre le apuntó con un arma en la cabeza a corta distancia.
Sus simpatizantes han calificado la sentencia como una persecución política orientada a impedirle competir en las próximas elecciones legislativas. Fernández ha reiterado que el proceso en su contra estuvo viciado de parcialidad.
El fallo de la Corte Suprema, que ratificó la condena este mismo martes, cerró la vía judicial ordinaria para la exmandataria. Ahora, sus abogados evalúan recurrir a organismos internacionales.
