La tranquilidad habitual de los centros comerciales en Puebla se vio interrumpida por un hecho atípico que encendió las alertas.
El pasado 6 de julio, Stanley H., ciudadano estadounidense, fue atacado a tiros por dos sujetos en motocicleta en el estacionamiento de la plaza Solesta. Minutos antes, había adquirido un reloj Cartier en compañía de su esposa, quien, aunque ilesa, fue testigo del ataque.
El crimen no fue aislado. La Secretaría de Seguridad Pública de Puebla atribuyó el ataque a bandas criminales especializadas en el robo de relojes de alta gama, presuntamente de origen colombiano.
Ante este escenario, Andrés de la Luz Espinoza, director de la Asociación de Centros Comerciales, agregó en que la reciente oleada de robos y asaltos no proviene de actores locales, sino de grupos criminales provenientes de otros estados que, dijo, “vienen a delinquir” a Puebla.
En entrevista, anunció que se tomarán medidas inmediatas: se ampliarán las plumas de acceso para evitar el paso libre de motocicletas, que hasta ahora burlaban los filtros de seguridad al aprovechar los espacios abiertos.
El objetivo, explicó, es tener un mayor control sobre quién entra y sale, identificar rostros mediante cámaras y fortalecer la vigilancia desde el primer punto de ingreso.
Hoy por hoy, afirmó, las plazas comerciales destinan entre 60 y 70 por cinto de su presupuesto operativo mensual —casi un millón de pesos— en medidas de seguridad: contratación de personal privado, monitoreo por videovigilancia y mejoras tecnológicas. Sin embargo, reconoció que no todo el personal está a la altura del reto.
“La realidad es esa: hay empresas de seguridad privada que no cumplen con el perfil. Por eso, vamos a trabajar de la mano con asociaciones que asesoren y capaciten a los elementos. No podemos seguir improvisando cuando está en juego la integridad de quienes nos visitan”, advirtió.
Recordó que en la Legislatura pasada se planteó la necesidad de establecer capacitaciones permanentes para las empresas de seguridad privada. Hoy, ante los hechos recientes, ese llamado vuelve con urgencia.
“Hasta donde tengo entendido, aunque hay una unidad de seguridad privada que depende de la Secretaría de Seguridad Pública, no hay una capacitación constante. La autoridad está rebasada, y muchas veces, aunque las empresas han pagado los estudios de control y confianza, no hay fecha para los exámenes”, lamentó.
En medio del debate sobre responsabilidades, el empresario fue enfático: “Esto no es un tema de percepción. El ataque fue atípico, algo que no habíamos visto en Puebla. Y nos obliga a reforzar los protocolos de seguridad en todos los frentes”.
Pese al clima de incertidumbre, De la Luz aseguró que los ciudadanos siguen acudiendo a los centros comerciales con confianza
Finalmente, insistió en que las plazas no se han negado a colaborar con las autoridades en las investigaciones que les competen. No obstante, también subrayó que son especialmente cuidadosos para no violar la cadena de custodia en las pruebas solicitadas por la Fiscalía General del Estado.
