A casi 12 años de la entrega de la concesión del servicio de agua potable a la empresa Agua de Puebla, el saldo es a todas luces negativo. Pese a que seis de cada 10 usuarios dicen avalar el servicio que ofrece, en promedio cada día se han presentado 6.2 denuncias por problemas relacionados con el desabasto, cobros excesivos o inexplicables, problemas de conexión o mala calidad del agua.
Peor aún, la concesionaria ni siquiera ha podido cumplir con la cobertura de la red de agua, al grado que solo 15 por ciento de los usuarios apenas y tiene acceso a solo cuatro días a la semana.
El enojo por el desempeño, en el que también se encuentra involucrado el Sistema Operador de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (Soapap), derivó en la presentación de mil 980 amparos contra las medidas u omisiones de la empresa.
Durante su comparecencia, el actual director del organismo reconoció que cuatro de cada 10 usuarios expresan inconformidad con el servicio, principalmente por la baja presión y la falta de continuidad en el abasto, es decir que, con todo y los esfuerzos que tanto el organismo como la concesionaria dicen hacer, apenas 60 por ciento de los usuarios está conforme.
El compromiso al que ha apelado la empresa no ha podido satisfacer en su totalidad el principio de buen servicio y atención a usuarios por el que se le dio un contrato de hasta 30 años.
Actualmente, la red de agua tiene una cobertura del 80 por ciento, pero de los casi 500 mil usuarios, solo 15 por ciento recibe agua al menos cuatro días a la semana, uno de los estándares de desempeño y servicio que se estableció en el tercer convenio modificatorio firmado hace unos meses.
Otro dato importante es que en los 11 años y 10 meses que tienen la concesión han recibido 26 mil 445 quejas en las que está involucrado el Soapap y la concesionaria, es decir, un promedio de 6.2 quejas diarias por falta de abasto, cobros excesivos, problemas de conexión y mala calidad del agua, entre otros.
De este acumulado de quejas, 636 derivaron en amparos, mientras que Agua de Puebla reportó más de 2 mil 108 inconformidades, con mil 344 amparos interpuestos.

Reconocen incompetencia
El director del Soapap, Gustavo Gaytán Alcaraz, puso en evidencia el retraso en la atención de fugas, pues mientras ellos las atienden en menos de 24 horas, y han avanzado en 80 por ciento, la concesionaria se dilata en tapar baches y reparar la superficie de rodamiento que abrieron para tapar las fugas más de tres días.
“En el nuevo convenio se cambió el estándar de desempeño para que se considere reparada la fuga hasta que esté repuesta la superficie de rodamiento donde hicieron la reparación. Nos estamos encontrando con problemas porque la concesión está tardando más de tres días en reparar”, explicó.
En percepción del nivel del servicio, comentó que el nuevo indicador exige 80 por ciento, pero tras las encuestas que ha hecho Soapap en los domicilios, hasta el momento se tiene una opinión positiva de 64.29 y en los módulos de 71.29 por ciento.
“Aquí si tenemos que exigirle a la concesión que al cierre del año cumpla con este cambio en la percepción”, señaló Gaytán.
La comparecencia en el Congreso del Estado también dejó ver que Agua de Puebla tiene 66 por ciento de quejas porque la empresa está tardando en las respuestas para resolver las reclamaciones.
Y en transparencia la situación no es distinta, ya que la mayoría de las solicitudes de información que hace se tardan más de los 10 días que estable la ley.
A pesar de las deficiencias del servicio y las miles de quejas ciudadanas acumuladas, seis de cada 10 usuarios están cumpliendo con su pago dentro de los primeros dos meses, que representan 291 mil usuarios y el 40 por ciento restante lo hace a destiempo.
Gaytán Alcaráz atribuyó que la cobertura de saneamiento está en 87 por ciento debido a que se están reciclando aguas residuales de los municipios de Cuautlancingo, Coronango, San Andrés, San Pedro, Ocoyucan y Amozoc, donde no hay control en la calidad de las descargas que trasladan a las plantas de tratamiento del concesionario.
En ese sentido, dejó claro que el tercer convenio modificatorio establece la necesidad de negociar con los municipios ampliaciones en la zona de cobertura, sobre todo donde la red de Agua de Puebla es continua a las zonas que carecen del servicio.
Pero las justificaciones no fueron limitadas, el actual director del organismo incluso reconoció que como gobierno no se ha podido dar solución a los conflictos sociales por la extracción de pozos en los municipios de Xoxtla, Cuautlancingo y Coronango, por lo que no se han podido distribuir 300 litros por segundo a la capital.
“Hemos tenido que diferir esta dotación por problemas que estamos teniendo en la perforación de pozos”, afirmó.
Trámites con Conagua que tienen años sin resolución para obtener los permisos de extracción y reubicación ha sido otro obstáculo y como tercer factor, atribuyó la caída de producción que se debe a la sobreexplotación del acuífero del Valle de Puebla que ha representado la pérdida de más 7 millones de metros cúbicos de agua.
Aunado a esto, el titular de Agua Puebla, Jordi Bosch Bragado reconoció que de los 2 mil 100 millones de pesos que han invertido, solo solo cuatro por ciento ha sido en pozos, justificándolo también, por los conflictos sociales en Xoxtla, Cuautlancingo, Coronango donde no permiten la extracción del líquido.
Sin embargo, destacó que el nuevo convenio modificatorio ya permite sancionar a la empresa si no cumple con el servicio y las metas, ya que desde el inicio de la concesión solo se aplicaban amonestaciones.
Pero nuevamente atribuyó la modificación en el plazo de las metas para el suministro de agua a los conflictos sociales en algunos municipios.
“No tenía sentido mantener objetivos de tandeo con unos pozos que no se pueden realizar por problemas sociales”, sostuvo.
Con ánimo, Bosch Bragado destacó que el nuevo acuerdo se focaliza en la mejora de atención al usuarios, por lo que incluso refirió que se ha instalado una Gerencia de Defensa del Ciudadano, a cargo de Leticia Espinosa.
Sin embargo, las mismas cifras presentadas no dan aliento. En un año, el porcentaje de las llamadas por quejas de falta de agua solo se ha reducido 12 por ciento.
El balance del servicio de Agua de Puebla muestra un modelo de gestión cuestionado por su eficacia y transparencia, con indicadores que evidencian rezagos en cobertura, atención y calidad del suministro.
Aunque los directivos de la empresa insisten en que los conflictos sociales y los trámites pendientes con Conagua han limitado las metas del contrato, las cifras exhiben un panorama donde las quejas superan las mejoras y los usuarios continúan enfrentando cortes, baja presión y cobros excesivos.
El nuevo convenio modificatorio representa una oportunidad para establecer sanciones reales y exigir resultados verificables, pero también una prueba de voluntad política para que el gobierno estatal y el Soapap garanticen que el acceso al agua —un derecho fundamental— deje de estar sujeto a justificaciones técnicas o sociales.
De no revertirse las deficiencias en los próximos años, la concesión de Agua de Puebla podría convertirse en uno de los experimentos más fallidos de gestión privada del agua en el país, y su revisión sería inevitable ante el creciente descontento ciudadano.
