Decir que Grupo Proyecta pretende desaparecer una colonia del municipio de Santa Clara Ocoyucan, en la que habitan 300 personas desde hace 23 años, no es una exageración porque esa empresa puede eso y más ahora que tiene el respaldo total de Grupo México, la cuarta empresa más grande del país con una capitalización de mercado de 27 mil 316 millones de dólares, propiedad de Germán Larrea.
La historia tiene todas las condiciones propias del despojo. Hace 20 años, un grupo de personas adquirió terrenos en un perímetro del ejido de Santa Clara. El Comisariado de ese lugar extendió, el 25 de julio de 2002, las respectivas Constancias sobre Convenio de Cesión de Derechos que avalaba la transacción.
Con la certeza de tener un documento que avalaba su propiedad, los compradores erigieron viviendas y poco a poco el sitio se llenó de viviendas cuyos materiales contrastaban radicalmente con los finos y lujosos acabados utilizados metros adelante en el fraccionamiento Lomas de Angelópolis.
Por 17 años, los colonos vieron crecer su patrimonio y el de sus vecinos. Y como dijeran las abuelitas: Todo marchaba bien hasta que se lo llevó el carajo. Un buen día, maquinarias de construcción de Grupo Proyecta arribaron al lugar, los colonos fueron informados que había nuevos dueños y que allí erigiría la continuación de Lomas de Angelópolis 3.
Fue, entonces, que los papeles de ambos lados surgieron. Los colonos exhibieron sus Constancias de Cesión, mientras que los representantes de la empresa constructora presentaron un Certificado Parcelario, emitido los primeros días de febrero de 2019, por el Registro Agrario Nacional, y que reconocía como dueño a Gabriel Posada Cueto.
Dos documentos, con 17 años de diferencia, harían a cualquier levantar las cejas, pero en el ámbito jurídico la lógica puede usarse a conveniencia.
Luego, a decir de los colonos, vino la demolición de viviendas, la persecución contra opositores y la incertidumbre porque ninguna autoridad pretendía meterse a fondo y analizar el caso. Es más, autoridades y colonos daban por hecho que pasara lo que pasara, la constructora se saldría con la suya.
Por seis años, los colonos han tenido que vivir con el Jesús en la boca cada vez que escuchan una máquina cerca de sus viviendas. Nadie sabe qué vivienda será que caerá o cuántos resultarán perjudicados.
Fue el pasado10 de abril cuando los colonos se llevaron tremenda sorpresa al escuchar al gobernador Alejandro Armenta Mier denunciar lo que ellos durante los últimos años. Difícil dar crédito a que una autoridad se enfrentara a un poder económico rapaz como el de Grupo Proyecta.
Tampoco fueron ajenas a la feroz embestida que se inició en contra del mandatario por “atreverse” a meter en orden y exhibir el desmedido lucro que la empresa consiguió a costa de ejidatarios, a quienes compraron el metro cuadrado de tierra y lo terminaron revendiendo en miles de dólares.
Así pues, convencidos que había una sola oportunidad, los colonos acudieron a la plancha del zócalo capitalino para intentar hablar directamente con Armenta Mier. El pretexto fue el 494 aniversario de la fundación de la ciudad de Puebla.
Pararse frente a una autoridad no para reclamarse sino para solidarizarse con su lucha fue un caso sumamente extraño.
Es muy probable que detrás de la lucha por 2.6 hectáreas entre los colonos y Proyecta sea consecuencia de una doble venta de terrenos, de ahí que el caso deberá dirimirse en los tribunales. El proceso será largo, pero evitaría que la colonia desapareciera.
Hoy, los colonos solo tienen una oportunidad de hacer frente al riesgo evidente que representa la constructora para su patrimonio.
Tiene nombre y apellidos.
Se llama: Alejandro Armenta Mier.
(Nota bene: La Consejería Jurídica, la Secretaría de Gobernación estatal y la Fiscalía General del Estado comenzaron con la revisión del caso. Ya fue montado una mesa de trabajo con los colonos. La pelota está en la cancha del gobierno del estado).
