Un estudio liderado por Jeroen Sonke, del Laboratorio de Geociencias y Medio Ambiente de Toulouse, advierte que la presencia de microplásticos en el medioambiente podría triplicarse para el año 2060 respecto a los niveles de 2019, incluso si se aplican políticas ambiciosas para reducir el uso de plásticos.
La investigación, publicada en Science Advances, se basa en un modelo integrado que analiza la interacción entre tierra, mar y atmósfera, superando en alcance a las proyecciones anteriores de la OCDE. Según sus estimaciones, el transporte de plásticos desde tierra hacia el mar alcanzará los 23 teragramos en 2045, con una posible estabilización solo bajo medidas políticas fuertes.
El informe señala que cerca de dos tercios de los residuos plásticos provendrán de productos de corta duración como envases y textiles. Además, los microplásticos menores a 0.3 milímetros podrían mantenerse tres veces por encima de los niveles actuales para 2060, aun bajo escenarios optimistas.
A pesar del aumento proyectado del reciclaje —que podría llegar al 17%—, la incineración y el vertido seguirán dominando la gestión de residuos plásticos. Las fuentes industriales, el desgaste de neumáticos y los textiles continuarán siendo grandes emisores de microplásticos al ambiente.
Expertos como Roberto Rosal, de la Universidad de Alcalá, advierten que estos modelos deben interpretarse con cautela debido a vacíos en el conocimiento sobre la degradación de microplásticos y a controversias sobre estudios que apuntan a su acumulación en tejidos humanos.
Pese a las incertidumbres, la comunidad científica coincide: la contaminación por plásticos es un problema en expansión que exige respuestas coordinadas y urgentes a nivel global.
