El Museo del Louvre, en París, enfrentaba desde hace años serias deficiencias tecnológicas en sus sistemas de seguridad informática, según se desprende de auditorías internas realizadas en distintos periodos. Estas fallas salieron a la luz luego del reciente robo de joyas ocurrido en el recinto, donde los responsables ingresaron por una ventana del segundo piso.
Los informes técnicos revelaron que el museo mantenía equipos operando con versiones antiguas del sistema operativo Windows, algunas sin soporte desde hace más de una década. En una evaluación efectuada en 2014, se encontró que parte de la red utilizaba Windows 2000, sistema que dejó de recibir actualizaciones de seguridad en 2010. También se detectaron contraseñas débiles, como el propio nombre de la institución o del proveedor del software, lo que evidenciaba una escasa protección en los accesos digitales.
Tres años después, una nueva revisión identificó que varios equipos aún funcionaban con Windows XP o versiones equivalentes, sin antivirus actualizados ni bloqueos automáticos de sesión. Además, se señaló la existencia de una “deuda técnica” considerable en los sistemas de videovigilancia, detección de intrusos y control de accesos. Muchos de esos componentes eran tan antiguos que los fabricantes ya no ofrecían soporte ni actualizaciones.
En 2019, se constató que un programa de videoseguridad instalado en 2003 seguía operando sobre un servidor con Windows Server 2003, un sistema que perdió respaldo oficial desde 2015.
Aunque no se ha confirmado que estas deficiencias fueran aprovechadas directamente por los ladrones, el organismo de inspección cultural advirtió que el museo había minimizado los riesgos tecnológicos durante dos décadas. Ante ello, recomendó una renovación completa del sistema de vigilancia, la instalación de más cámaras y la implementación de nuevas políticas de ciberseguridad y mantenimiento antes de finalizar el año.
