Israel y el movimiento islamista Hamás alcanzaron un acuerdo para un alto el fuego en Gaza y la liberación de los rehenes, siguiendo el plan del presidente estadounidense, Donald Trump, para poner fin a la guerra que se ha prolongado durante dos años.

El acuerdo, que será firmado este jueves, fue anunciado por Trump en su red Truth Social y confirmado por Catar —uno de los mediadores— y por fuentes de Hamás que participan en las negociaciones indirectas en Egipto.
Trump declaró estar “muy orgulloso” de anunciar el pacto, con el cual “todos los rehenes serán liberados pronto e Israel retirará sus tropas a una línea acordada, como los primeros pasos hacia una paz fuerte, duradera y eterna”.
Sin embargo, la Defensa Civil de Gaza reportó nuevos bombardeos israelíes poco después del anuncio del acuerdo. El ejército israelí, por su parte, advirtió a la población que no regresara al norte del enclave, donde se concentraron los ataques del jueves.
Una fuente de Hamás confirmó a la AFP que el pacto contempla la liberación de 20 rehenes israelíes a cambio de cerca de 2,000 prisioneros palestinos detenidos en cárceles israelíes. El intercambio deberá realizarse dentro de las 72 horas posteriores al inicio de la implementación del acuerdo, alcanzado con mediación de Egipto y Catar.
Trump aseguró que espera que “todos los secuestrados regresen el lunes”, y añadió que Estados Unidos desempeñará un papel clave en la reconstrucción de Gaza, devastada por la guerra, así como en mantener la estabilidad y la paz en la región.
“Sinceramente, cuando escuché la noticia, no pude contenerme. Las lágrimas de alegría brotaron de mis ojos. Dos años de bombardeos, terror, destrucción, pérdidas y la constante sensación de que podíamos morir en cualquier momento”, expresó Samer Joudeh, un desplazado gazatí. “Ahora, por fin, sentimos que tenemos un respiro”, añadió.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, calificó el anuncio como “un gran día para Israel”, agradeció a Trump y adelantó que convocará a su gabinete para aprobar el pacto.
Por su parte, Hamás afirmó que el acuerdo “prevé el fin de la guerra” y pidió al mandatario estadounidense supervisar su cumplimiento por parte de Israel.
En un episodio previo al anuncio, periodistas de la AFP presenciaron cómo el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, interrumpió un evento en la Casa Blanca para entregarle a Trump una nota urgente sobre los avances de las negociaciones en Egipto.

“El acuerdo está muy cerca”, decía el manuscrito. “Necesitamos que apruebe un anuncio en Truth Social rápidamente para que usted sea el primero en informarlo”.
El presidente egipcio, Abdel Fatah al Sisi, confirmó que Trump está invitado a asistir a la firma del acuerdo, la cual podría celebrarse el fin de semana.
El pacto llega pocos días después del segundo aniversario del ataque sin precedentes de Hamás contra Israel, ocurrido el 7 de octubre de 2023. De las 251 personas secuestradas ese día, 47 permanecen en Gaza, 25 de ellas fallecidas, según datos del ejército israelí.
El plan de paz refrendado por Trump incluye 20 puntos que establecen, además del alto el fuego, la retirada gradual del ejército israelí de Gaza, el desarme de Hamás y el ingreso de ayuda humanitaria al devastado territorio palestino.
El secretario general de la ONU, António Guterres, celebró el anuncio e instó a las partes a “respetar plenamente” los términos del acuerdo. Altos funcionarios de Estados Unidos, Catar y Turquía también participaron en las negociaciones, junto con el enviado especial de Trump, Steve Witkoff, y su yerno, Jared Kushner.

Dos treguas anteriores, en noviembre de 2023 y a inicios de 2025, habían permitido el retorno de rehenes y la liberación de prisioneros palestinos.
El conflicto iniciado tras el ataque de Hamás en 2023 dejó 1,219 muertos en Israel —en su mayoría civiles— y más de 67,100 fallecidos en Gaza, según el Ministerio de Salud del gobierno del enclave, también principalmente civiles.
La ONU ha declarado el estado de hambruna en una parte del territorio y acusó a Israel de cometer “actos de genocidio”, acusación que el gobierno israelí rechaza tajantemente.
