Ante más de 400 mil almas que se dieron cita en la plancha del Zócalo de la Ciudad de México, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo envió un clarísimo mensaje en dos sentidos ante los escándalos de corrupción que envuelven a figuras claves de Morena.

“La honestidad no es la excepción, es la regla. Y quien traicione al pueblo, quien robe al pueblo, enfrenta la justicia. El poder no es para enriquecerse, es para servir con humildad. Los recursos públicos son sagrados y se le devuelven al pueblo en derechos”, expresó.
Y aprovechó para lanzar otra frase que dio en el corazón de muchos involucrados: “Se han empeñado en separarnos, en que rompamos (Andrés Manuel López Obrador y yo). Su objetivo no es otro más que el de acabar con el movimiento de Transformación, que nos dividamos. Pero eso no va a ocurrir, porque compartimos valores: honestidad, justicia y amor al pueblo de México”.

Desde el templete adornado con los colores nacionales, la presidenta marcó distancia con el pasado de corrupción y al mismo tiempo tendió un puente directo con su antecesor, al señalar que la gestión Obradorista no cedió a la presión ni se alejó de sus principios.
“Su presidenta tampoco lo hará, porque tenemos principios, porque el poder no es para enriquecerse, sino para servir con humildad”, apuntó.
El mensaje, que se prolongó casi una hora, osciló entre la política y la economía, además de entre anuncios y proyecciones del país. Pero antes de entrar en cifras y reformas, Sheinbaum trazó el marco político de su administración: la continuidad del proyecto lopezobradorista, sin rupturas ni desviaciones.
En el Zócalo, donde “palpita la historia”, como ella misma dijo, Sheinbaum apuntó que su mandato tiene el mismo espíritu con el que López Obrador lo hizo en su momento: de la mano del pueblo y sólo con el respaldo del pueblo.

Con ello, sentenció que su gobierno seguirá alejado de los vicios de corrupción del pasado, de los lujos a costa de los mexicanos, de la demagogia y de la traición que caracterizó a las casi cuatro décadas del neoliberalismo: desde 1982 hasta el 2018, cuando llegó al país la cuarta transformación de la vida pública.
“Los conservadores quisieran que olvidáramos cómo se vivía antes: presidentes rodeados de lujos, gobiernos alejados de la gente, fortunas construidas al amparo del poder público”, sentenció.
Un año de logros
A 12 meses de haber asumido el cargo como la primera mujer presidenta en la historia de México, Sheinbaum presentó un diagnóstico alentador: crecimiento económico, control de la inflación, estabilidad del peso y cifras récord en inversión extranjera y turismo.
“Nuestra economía está fuerte”, aseguró la mandataria, al tiempo que dijo, ésta crece a un ritmo anual del 1.2 por ciento, el turismo incrementó 13.8 por ciento, la inversión extranjera fue récord en el primer semestre y el desempleo se ubicó en 2.7 por ciento, uno de los más bajos del mundo.
A eso sumó un dato que desató aplausos: la pobreza, que en 2008 afectaba al 45 por ciento de los mexicanos, hoy se ha reducido al 29 por ciento, mientras que, entre 2018 y 2024, 13.5 millones de personas salieron de esa condición: «Ese logro, aunque quieran, no lo podrán borrar, ni las campañas de odio”, dijo.
En materia política, Sheinbaum destacó la aprobación de 19 reformas constitucionales y 40 nuevas leyes durante los primeros 13 meses de su gestión. Entre ellas, señaló la reforma al Poder Judicial, que permitió la elección popular de ministras, ministros y jueces, poniendo fin, dijo, “a la era del nepotismo, la corrupción y los privilegios”.
Enumeró una serie de transformaciones que, según sus palabras, redefinen al Estado mexicano: la incorporación de la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa Nacional; la igualdad de las mujeres inscrita ya en la Constitución; el retorno de los trenes de pasajeros al terreno constitucional; la protección del maíz nativo y la prohibición del transgénico bajo el principio; y una reforma para la prohibición de la reelección en cualquier cargo de elección popular a partir de 2030.
Una parte central de su discurso fue el relato del bienestar: entre 2018 y este año, el salario mínimo aumentó 135 por ciento en términos reales, pasando de 88 a 279 pesos diarios y de 420 pesos en la frontera norte: “Decían que, si subía el salario, iba a haber inflación, no iba a haber inversión y la moneda se iba a devaluar ¡Mentira!”.

Enumeró una lista que dimensiona el alcance de los apoyos de bienestar: 13 millones de adultos mayores con pensión, 1.6 millones de personas con discapacidad, 3.9 millones de jóvenes con beca de preparatoria, más de 400 mil universitarios beneficiados y 11 mil centros de salud bajo el programa “La Clínica es Nuestra”.
Este año, agregó, se lanzaron tres nuevos programas: el apoyo universal a mujeres de 60 a 64 años, la beca «Rita Cetina» para estudiantes de secundaria y el plan “Salud Casa por Casa” para adultos mayores y personas con discapacidad.
Sheinbaum anunció que se construyen mil guarderías del IMSS y que pronto se reemplazará el sistema USICAMM a través de una consulta nacional con maestros, mientras que también se creó el Bachillerato Nacional, ampliaron los espacios en preparatorias y celebró el fin del examen de exclusión COMIPEMS en el Valle de México, ahora sustituido por el sistema “Mi derecho, mi lugar”.
En materia de salud, aseguró que 23 estados ya operan bajo el IMSS Bienestar, con un 90 por ciento de abasto de medicamentos, así como anunció la inauguración de 31 nuevos hospitales antes de que concluya el año y el programa “Laboratorio en tu Clínica”, que llevará diagnóstico médico a todo el país.
En vivienda, Sheinbaum presentó el plan de 1.8 millones de Viviendas para el Bienestar, con créditos accesibles para familias que ganen menos de dos salarios mínimos.
“Tengo el gusto de informarles que: 300 mil de éstas ya están en construcción y ya se hizo la primera entrega de viviendas. Además, 5 millones de familias que tenían deudas impagables del FOVISSSTE y del Infonavit se van a ver beneficiadas con quitas, reducciones. Una forma de dar créditos que era solamente negocio, no apoyo a la gente”, expuso.
La presidenta enlistó también sus obras emblemáticas: los trenes México–Pachuca, México–Querétaro, México–Nogales, y el Tren del Golfo de México, así como el mejoramiento del Tren Maya, el Aeropuerto Felipe Ángeles, y la Refinería Olmeca, que produce ya 270 mil barriles diarios.
También anunció 20 grandes proyectos de agua potable y saneamiento, incluyendo obras en Sonora, Veracruz, Tabasco y la Zona Metropolitana del Valle de México, mientras que hasta al momento, dijo, recuperaron 4 mil millones de metros cúbicos de agua que habían sido privatizados.
En materia de seguridad, Sheinbaum informó que el homicidio doloso bajó 32 por ciento en un año, al destacar reducciones de hasta 88 por ciento en Zacatecas y 45 por ciento en Puebla, siendo el séptimo lugar nacional con la mayor reducción.
Fue justo en Puebla donde la presidenta Sheinbaum Pardo encontró eco para llevar a cabo varios de sus proyectos de ciencia y tecnología: adelantó que el «Plan México» incluye la presentación del vehículo eléctrico Olinia”, el desarrollo de semiconductores “Kutsari” y satélites nacionales, todos con sede en la entidad.
Uno de los momentos con más aplausos llegó cuando rindió tributo a las mujeres: “Nos enorgullecen las mujeres indígenas de México, sostén y guía de la resistencia”.
También tuvo palabras para los jóvenes “creativos que construyen el futuro”, para los adultos mayores “que enseñan a caminar con firmeza” y para los migrantes “que cruzan fronteras, pero nunca dejan de amar a México”.
Y con un tono cercano reiteró su promesa: “No les voy a fallar. Mi compromiso es con el pueblo y sigue siendo entregar mi alma, mi vida y lo mejor de mí misma por el bienestar del pueblo de México”.
