Un hombre abrió fuego desde la azotea de un inmueble contiguo a la sede de campo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Dallas, Texas, la mañana del miércoles. De acuerdo con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), tres personas bajo custodia resultaron baleadas; una falleció en el sitio y dos permanecen en estado crítico.
El agresor fue encontrado sin vida a causa de un disparo autoinfligido, y no se reportaron agentes heridos. La agencia enmarcó el caso como “violencia dirigida” y ordenó reforzar la seguridad en instalaciones migratorias.
La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) informó que uno de los heridos es de nacionalidad mexicana. El Consulado General de México en Dallas confirmó contacto con autoridades locales y hospitalarias, estableció comunicación con los familiares y activó acompañamiento y asesoría legal.
La Jefatura de la Unidad para América del Norte transmitió por vía diplomática la preocupación del Gobierno de México, solicitó el esclarecimiento de los hechos y pidió acceso consular irrestricto al connacional. La cancillería exhortó a la comunidad a informarse por canales oficiales.
Por la tarde, el DHS corrigió versiones iniciales que hablaban de dos decesos y ajustó el saldo: una persona detenida murió y dos están en condición crítica. En conferencia, autoridades federales describieron que el tirador disparó “indiscriminadamente” contra el edificio y contra una camioneta en el área de acceso, donde las víctimas fueron alcanzadas.
El FBI encabeza la investigación como acto de violencia dirigida, con indicios que apuntan a motivación ideológica: en la escena se hallaron casquillos sin percutir con “ANTI-ICE” escrito a tinta azul. La fotografía de una de esas piezas circuló en X a través de medios y autoridades.
Diversos medios identificaron al presunto atacante como Joshua Jahn, de 29 años, quien habría operado desde una posición elevada cercana a la autopista I-35E. Reportes locales detallaron el despliegue policial, la revisión de un vehículo con señalamientos pegados en la carrocería y la confirmación de que los disparos impactaron en cristales y estructuras internas de la sede.
La mecánica del ataque, la localización de casquillos con mensajes y la ausencia de agentes lesionados dibujan un patrón de agresión dirigida hacia el perímetro operativo donde se moviliza a personas detenidas.
El episodio desató respuestas políticas contrapuestas. Mientras el alcalde de Dallas, Eric Johnson, llamó a la unidad y a “bajar la temperatura” del discurso, voces federales y estatales encuadraron el ataque en el clima de polarización alrededor de las agencias migratorias.
El DHS informó medidas adicionales de seguridad y coordinación interinstitucional. En paralelo, la cancillería mexicana mantuvo la ruta de protección consular y dejó claro que insistirá en el acceso irrestricto al herido.
