La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que, a partir de 2026, los bancos ya no podrán deducir de impuestos la parte de sus aportaciones destinadas al pago de la deuda del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa), lo que representará un ahorro de alrededor de 10 mil millones de pesos anuales para el erario.
Este cambio será incluido en el Paquete Económico 2026, que será presentado el próximo lunes. El martes, el secretario de Hacienda y Crédito Público, Édgar Amador, ofrecerá una conferencia con los detalles de la propuesta, y el miércoles la mandataria expondrá parte del contenido durante su conferencia matutina.
Sheinbaum explicó que, aunque la mayor parte del financiamiento del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB) —antes Fobaproa— proviene de los contribuyentes, existe una fracción menor aportada por los bancos que hasta ahora podía deducirse de impuestos.
“La gran mayoría de la aportación al IPAB viene del pueblo de México. Hay otra parte que en la época de Peña Nieto se abrió como abonos abiertos, pero resulta que esa pequeña parte que aportan los bancos la deducen de impuestos. Pues ya no la van a deducir a partir del próximo año; eso es parte del paquete que vamos a presentar”, declaró.
La presidenta subrayó que no es congruente que los bancos deduzcan impuestos por una aportación destinada a cubrir deuda pública.
“No puede ser que haya deducción de impuestos de una aportación que se hace para poder pagar la deuda del Fobaproa. ¡Tienes que pagar impuestos de eso!”, expresó.
Sheinbaum aseguró que ya conversó con directivos bancarios sobre la propuesta y confió en que respaldarán la medida.
La herencia del Fobaproa
El IPAB se creó en 1999 como sucesor del Fobaproa, con el objetivo de administrar el seguro de depósitos bancarios y dar solución a instituciones financieras en problemas al menor costo posible para la sociedad.
Según datos de la Secretaría de Hacienda, hasta diciembre de 2021 la deuda del Fobaproa —integrada por los pasivos del IPAB y programas de apoyo a deudores de la banca— ascendía a 1 billón 40 mil 507 millones de pesos, monto que continúa cubriéndose con recursos públicos.
El Fobaproa fue creado en 1990, durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, como un fondo para enfrentar crisis financieras.
Sin embargo, en 1995 se convirtió en un mecanismo para rescatar a la banca, trasladando deudas privadas al Estado. Para 1999, la deuda absorbida alcanzaba los 552 mil 300 millones de pesos, equivalente al 11% del PIB de aquel año.
Críticos han señalado que este rescate representó un acto de corrupción y de aprovechamiento por parte de banqueros, ya que la deuda bancaria se transformó en deuda pública, pagada desde entonces con los impuestos de los mexicanos, recursos que pudieron haberse destinado a sectores como salud, educación, infraestructura o cultura.
