El dirigente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Alejandro Moreno Cárdenas, conocido como Alito, confirmó este domingo 31 de agosto que la bancada de su partido no participará en la sesión solemne del Senado donde se prevé la toma de protesta de los nuevos integrantes del Poder Judicial. La ceremonia, programada para este lunes 1 de septiembre a las 19.30 horas, incluirá a cinco ministras y cuatro ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, además de centenares de magistrados y jueces elegidos en la inédita jornada electoral del pasado 1 de junio.
“Es una decisión firme, clara y contundente. No vamos a legitimar esta gran farsa”, sostuvo Moreno en un mensaje difundido a través de sus redes sociales. Aseguró que el proceso electoral que dio lugar a la renovación del Poder Judicial federal fue un ejercicio “autoritarista”, con reglas improvisadas y sin garantías mínimas de imparcialidad. Según él, Morena ha convertido al sistema judicial en “un brazo ejecutor al servicio del régimen”, que perseguirá a opositores y buscará intimidar a los ciudadanos.
El priista argumentó que su partido no respaldará lo que calificó como la “destrucción de la división de poderes” y advirtió que la nueva estructura judicial impondrá “la ley del más fuerte”. En su discurso apeló a la defensa de la Constitución y a la necesidad de resistir incluso “con la propia vida” cualquier intento de someter al Poder Judicial.
La confrontación ocurre en medio de una tensión política creciente. Apenas el miércoles anterior, Moreno protagonizó un altercado en el pleno del Senado al enfrentarse físicamente con el legislador oficialista Gerardo Fernández Noroña, después de acusarlo de negar la voz a la bancada del PRI. El incidente derivó en empujones y manotazos que terminaron con la suspensión temporal de la sesión y una ola de recriminaciones.
La mayoría oficialista condenó los hechos, mientras que Moreno negó ser responsable de la riña y solicitó su incorporación al Mecanismo de Protección, alegando amenazas posteriores. En contraste, Fernández Noroña calificó al dirigente priista de provocador y lo acusó de querer empañar la discusión de fondo.
El nuevo Poder Judicial es producto de una reforma constitucional impulsada en 2023 por el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, respaldada posteriormente por la actual mandataria Claudia Sheinbaum. En la elección participaron alrededor de trece por ciento de los electores, con más de diez por ciento de votos nulos. Aun así, se eligieron 881 cargos federales —incluidos ministros, magistrados y jueces— y más de 1,800 locales, lo que representó el mayor proceso de sustitución en la historia de la judicatura mexicana.
Los críticos advierten que la reforma careció de filtros en las candidaturas, lo que permitió que llegaran aspirantes con nula experiencia, al tiempo que se precipitó la organización de los comicios sin salvaguardas suficientes. Organismos internacionales y colectivos de abogados advirtieron que el modelo podría vulnerar la independencia judicial.
