Julio César Chávez Jr., hijo del histórico campeón de boxeo mexicano, se encuentra en el momento más crítico de su vida. Tras ser deportado de Estados Unidos y entregado a la Fiscalía General de la República, el ex pugilista está bajo custodia en el Centro Federal de Readaptación Social número 11 de Hermosillo, Sonora, donde el próximo sábado enfrentará su audiencia de vinculación a proceso.
El juez federal Enrique Hernández Miranda concedió la prisión preventiva justificada a petición del Ministerio Público, mientras que la defensa del “Hijo de la Leyenda” solicitó la duplicidad del término constitucional para presentar pruebas. El desenlace está programado para el sábado 23 de agosto a las 10:00 horas.
La acusación contra Chávez Jr. no es menor: delincuencia organizada y tráfico de armas de fuego, municiones y explosivos. Documentos oficiales lo vinculan con la célula de “Los Chapitos”, encabezada por Ovidio Guzmán López, “El Ratón”. De acuerdo con la orden de aprehensión, se le considera un “esbirro” de dicha facción, investigada desde 2018 por agencias de seguridad de Estados Unidos y por la FGR desde 2019.
La historia comenzó el 2 de julio, cuando agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) lo detuvieron en California. El Departamento de Seguridad Nacional lo acusó de ser un “delincuente indocumentado” y destacó sus presuntos nexos con Ismael Zambada García, “El Mayo”, y con los hermanos Guzmán.
La entrega ocurrió el lunes 18 de agosto en la Garita Dennis DeConcini, en Nogales, Sonora, donde fue deportado e inmediatamente recibido por la Policía Federal Ministerial. Vestía pants negro, sudadera con capucha y tenis rojos, según el Registro Nacional de Detenciones.
El caso es paradigmático: un ex campeón mundial de boxeo convertido en protagonista de un proceso penal ligado al crimen organizado. Lo que ocurra el sábado podría marcar un antes y un después no solo para su vida personal y la reputación de la dinastía Chávez, sino también para la narrativa de cómo la fama y el deporte se cruzan con los tentáculos del narcotráfico en México.
