Las recientes lluvias torrenciales en la capital han evidenciado vulnerabilidades significativas en la infraestructura urbana, lo que representa un reto a menos de un año del Mundial de Futbol 2026. Las inundaciones registradas en el Aeropuerto Internacional, la Línea 2 del Metro y diversas vialidades despertaron inquietud sobre si la ciudad podrá garantizar movilidad y seguridad a millones de visitantes durante la justa.
Las tormentas eléctricas también provocaron la suspensión o cancelación de partidos de la Liga MX y la Liga Mexicana de Beisbol en instalaciones de la capital. Aunque el Mundial se llevará a cabo entre junio y julio —meses con menor precipitación—, en junio de 2025 se registraron lluvias 51 % superiores al promedio histórico en la capital.
El fenómeno se enmarca en un contexto de cambio climático, donde las precipitaciones extremas se suman a olas de calor, como las observadas en el reciente Mundial de Clubes en Estados Unidos. La FIFA ya ha implementado medidas como pausas de hidratación y protocolos contra tormentas eléctricas, mientras que varios estadios en México deberán reforzar su infraestructura para garantizar la seguridad de jugadores y aficionados.
