En un contexto de alta tensión comercial, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, sostuvo una llamada telefónica con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la que ambos mandatarios acordaron suspender el aumento de aranceles a productos mexicanos previsto para este 1 de agosto. La conversación, de unos 40 minutos, permitió establecer un periodo de 90 días para fortalecer el diálogo bilateral y avanzar hacia un acuerdo de largo plazo.
La mandataria dio a conocer los resultados del encuentro telefónico a través de sus redes sociales, donde destacó que la negociación permitió evitar un golpe directo al comercio bilateral y garantizar condiciones favorables para las exportaciones mexicanas.
“Tuvimos una muy buena llamada. Evitamos el aumento de aranceles anunciado para mañana y logramos 90 días para construir un acuerdo de largo plazo a partir del diálogo”, escribió Sheinbaum en su cuenta oficial.
Tuvimos una muy buena llamada con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Evitamos el aumento de aranceles anunciado para mañana y logramos 90 días para construir un acuerdo de largo plazo a partir del diálogo.
Me acompañaron Juan Ramón de la Fuente, secretario de… pic.twitter.com/in3W4eAICN
— Claudia Sheinbaum Pardo (@Claudiashein) July 31, 2025
Durante la llamada, la Jefa del Ejecutivo estuvo acompañada por el secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente; el secretario de Economía, Marcelo Ebrard; y el subsecretario para América del Norte, Roberto Velasco. El tema central fue la entrada en vigor de los aranceles del 30 por ciento anunciados por el gobierno estadounidense a productos clave del mercado mexicano.
Un acuerdo que mantiene al T-MEC como eje de estabilidad
En conferencia de prensa, Sheinbaum subrayó que uno de los principales logros del entendimiento con Trump fue la salvaguarda del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Según la mandataria, el riesgo era alto: los productos no contemplados en el T-MEC podían recibir un incremento tarifario del 25 por ciento. “Nos mantenemos como estamos y son 90 días para seguir platicando. Se salvaguarda el Tratado, y eso es muy importante”, puntualizó.
El acuerdo también incluye la continuidad de las condiciones actuales para la industria automotriz, con el reconocimiento de componentes fabricados en los tres países, así como los términos vigentes para el acero y el aluminio. Con esto, México mantiene una posición de competitividad sin asumir concesiones extraordinarias. “Invertir en México sigue siendo la mejor opción dentro del nuevo orden comercial mundial”, sostuvo la presidenta.
A su vez, Marcelo Ebrard calificó los resultados de la llamada como “un trato muy especial” y destacó que no se trata solo de una prórroga, sino de una nueva etapa de negociación. “La presidenta mostró una capacidad enorme para defender a México con respeto, firmeza y temple”, dijo el titular de Economía.
Indicadores positivos fortalecen la narrativa del gobierno federal
La presidenta aprovechó el espacio para presentar otros indicadores económicos favorables. Según cifras del INEGI, México registró un crecimiento económico del 0.7 por ciento y una reducción en la desigualdad. La brecha entre ricos y pobres, que era de 35 veces durante el sexenio de Felipe Calderón, se ha reducido a 14 veces.
Sheinbaum atribuyó estos resultados a su política económica basada en la redistribución del ingreso, el fortalecimiento del mercado interno y la inclusión social. “Esto es resultado de un cambio profundo en el modelo económico del país”, afirmó.
De esta manera, el gobierno mexicano refuerza su narrativa de estabilidad económica, justicia social y liderazgo regional. Para Sheinbaum, el entendimiento con Trump, sumado a los avances económicos internos, representa una oportunidad para consolidar a México como un actor estratégico en el escenario global.
