Con una imagen en la portada donde aparece estrechando manos con agentes de seguridad, y la leyenda “Defiende la nación”, el expresidente Donald Trump relanzó su ofensiva migratoria. Bajo el programa Defend the Homeland, el republicano busca reclutar a miles de nuevos agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), prometiendo un bono inmediato de hasta 50 mil dólares (equivalentes a 942 mil 800 pesos mexicanos) solo por registrarse.
La campaña está respaldada por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), bajo la dirección de Kristi Noem, quien ha enfatizado que se trata de “un momento decisivo en la historia de la nación”. Según la funcionaria, el país necesita “hombres y mujeres dedicados que expulsen a los peores criminales extranjeros ilegales”. Las ferias de empleo y universidades en Estados Unidos serán los principales canales de promoción, apelando directamente al discurso patriótico.
En un giro explícitamente propagandístico, el propio Trump retomó el discurso en redes sociales, instando a los ciudadanos a “sacar la basura que Biden dejó entrar”, en referencia a los migrantes que han cruzado durante la actual administración demócrata. La retórica del expresidente incluye frases como “eliminar a lo peor de lo peor de Estados Unidos”, con lo que busca volver a posicionar el tema migratorio como uno de los pilares de su campaña rumbo a la elección de noviembre.
Entre los cinco beneficios clave ofrecidos por el programa se encuentra el bono de firma, la posibilidad de condonar préstamos estudiantiles, un bono del 25 por ciento en pago por disponibilidad bajo el esquema LEAP (para agentes especiales de investigaciones de seguridad interna, HSI), pago adicional por horas extra incontrolables para oficiales de deportación (ERO), y beneficios mejorados de jubilación. La estrategia apunta a captar nuevos talentos jóvenes desde su etapa universitaria o de formación policial.
Desde la Casa Blanca, la administración Biden no ha emitido un posicionamiento formal, aunque legisladores demócratas han expresado preocupación por el carácter “abiertamente racista y radical” de la campaña. “Es un llamado al odio, una estructura institucional para criminalizar la pobreza migrante”, denunció el congresista Joaquín Castro, de origen mexicano.
La figura de Kristi Noem, titular del DHS, ha cobrado fuerza en los últimos meses dentro del círculo cercano a Trump. Exgobernadora de Dakota del Sur y una de las voces más agresivas contra las políticas fronterizas de Biden, Noem ha reiterado que el reclutamiento busca “proteger a nuestras familias y devolver la seguridad a nuestras calles”.
El plan retoma elementos de operativos anteriores de ICE, como Operation Border Resolve y Secure Communities, que durante la primera presidencia de Trump resultaron en más de 400 mil deportaciones anuales. Diversas organizaciones de derechos humanos han advertido que, de regresar al poder, el expresidente reinstaurará prácticas de detención masiva, separación familiar y deportación express, amparado en una retórica de limpieza interna.
Apenas esta semana, el Washington Post filtró que Trump ya ha girado instrucciones a su equipo legal para revisar mecanismos de deportación inmediata y solicitar la reactivación de contratos con centros privados de detención. En paralelo, los nuevos materiales promocionales muestran a agentes de ICE escoltando migrantes con grilletes, acompañados del lema “la ley por encima de la política”.
Las organizaciones latinas en Estados Unidos han llamado a resistir esta narrativa. La agrupación RAICES (Refugee and Immigrant Center for Education and Legal Services) denunció que la campaña es “un esfuerzo militarizado y electoral”, destinado a convertir el odio en política pública. “Esto no es reclutamiento: es incitación”, señalaron en un comunicado.
El bono de inscripción, equivalente a cerca de un millón de pesos mexicanos, también ha causado alarma en países de origen migrante como México, Guatemala y El Salvador, donde activistas advierten que esta estrategia anticipa redadas masivas y criminalización a gran escala. De acuerdo con la organización WOLA, el discurso de Trump “revive los peores fantasmas del racismo institucional”.
Mientras tanto, universidades como Texas A&M y Liberty University confirmaron que han recibido invitaciones del DHS para incluir stands de reclutamiento de ICE en sus ferias laborales de otoño. A pesar de protestas estudiantiles, algunas administraciones han declarado que “la decisión corresponde a cada joven”.
De llegar a la presidencia nuevamente, Trump ha prometido una operación sin precedentes para deportar a más de 11 millones de migrantes indocumentados. La campaña Defend the Homeland aparece como el primer paso de esa maquinaria.
