El gobierno de Puebla retomará el análisis de las condiciones en que se encuentran las vías férreas entre Puebla, Cholula y Atlixco, como parte de un nuevo proyecto de tren turístico que busca activarse durante la administración del gobernador Alejandro Armenta Mier.
Así lo dio a conocer el coordinador del Gabinete estatal, José Luis García Parra, quien explicó que actualmente hay una evaluación técnica de la infraestructura existente para valorar su viabilidad.
La idea, dijo, es establecer una nueva ruta ferroviaria que conecte tres puntos del turismo regional: la capital poblana, la zona arqueológica de Cholula y el municipio de Atlixco.
García Parra detalló que el gobierno trabaja en una propuesta completamente distinta a la del anterior tren turístico Puebla–Cholula, cancelado oficialmente el 31 de diciembre de 2021 por considerarse inviable y poco rentable.
La iniciativa original, puesta en marcha durante el sexenio de Rafael Moreno Valle, fue desechada durante la administración de Luis Miguel Barbosa Huerta.
El coordinador recordó que en 2024, los trenes fueron vendidos al Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales (INDAABIN), lo que representó ingresos por 198 millones de pesos para el estado, en tanto que, actualmente no existe una concesión activa ni operación ferroviaria en esa ruta.
Es por ello que, el gobernador Alejandro Armenta buscará un nuevo proyecto que conecte a Puebla con Atlixco y Cholula, el cual se comprometió recientemente a ejecutar sin ser un Proyecto de Prestación de Servicios (PPS).
El tren que nunca despegó
El tren Turístico Puebla–Cholula terminó convertido en uno de los símbolos más evidentes del gasto público ineficiente, cuyo proyecto terminó con pérdidas superiores a mil 450 millones de pesos.
El tren fue inaugurado el 23 de enero de 2017 durante el sexenio de Rafael Moreno Valle y con la presencia del entonces presidente Enrique Peña Nieto, supuestamente para detonar el turismo en la zona metropolitana de Puebla.
Sin embargo, de acuerdo con informes presentados al Congreso por Carreteras de Cuota Puebla, el servicio solo generó ingresos por 4.9 millones de pesos entre 2017 y 2019, con cero operaciones durante 2020 y 2021. Para 2022, el tren fue finalmente apagado y desde entonces no ha vuelto a ponerse en marcha.
El costo de operación anual era insostenible: más de 68 millones de pesos, mientras que cada trayecto generaba apenas 72 pesos por pasajero y en contraste, mover a cada usuario le costaba al estado más de mil 500 pesos.
El presupuesto inicial del proyecto fue de 800 millones de pesos, pero conforme avanzó su construcción se disparó hasta alcanzar los mil 113 millones.
A esto se sumaron 344 millones de pesos en costos operativos durante cinco años, para un total de más de mil 452 millones de pesos invertidos en un tren que terminó operando por debajo del 10 por ciento de su capacidad.
Durante su vida útil, solo transportó a 533 mil 257 personas en 13 mil 619 viajes, con un recorrido total de 234 mil kilómetros. En promedio, llevaba 39 pasajeros por corrida, cuando su capacidad era de 284 e incluso en sus mejores días, cuando el servicio era gratuito, no logró posicionarse como una opción atractiva.
Otro capítulo oscuro fue la adjudicación de la obra a la empresa Tlaxcalteca de Industrias SA de CV, que no tenía existencia legal al momento de recibir el contrato: la compañía fue constituida días después del inicio de la construcción, lo que levantó sospechas sobre posibles irregularidades en el proceso de licitación.
