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julio 7, 2025
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Peña Nieto, Enrique Cárdenas y el documental

El Centro de Estudios Espinosa Yglesias lanzó hace unos días el documental Texcoco, la decisión del Presidente, en el que se aborda, mediante entrevistas y el análisis de datos de diversa índole, el impacto político, económico y social que trajo la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, ordenado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador.

El responsable de ese documental es ni más ni menos que Enrique Cárdenas Sánchez, el excandidato del PAN a la gubernatura de Puebla y quien fue barrido en las urnas por el morenista Miguel Barbosa Huerta, en la elección extraordinaria de 2019.

Cómo olvidar que la incorporación del exrector de la Universidad de las Américas Puebla a la oposición surgió de una rabieta.

La historia no tiene pierde.

Todo comenzó a principios de septiembre de 2017, cuando firmó el Acuerdo Político de Unidad Nacional convocado por López Obrador, como primer paso para la definición de las reglas rumbo a la elección constitucional del año siguiente.

Sabedor de que, si las cosas salían como deseaba, se enfrentaría al aparato de Rafael Moreno Valle Rosas, por lo que hizo lo que mejor sabía: montarse en las organizaciones fachada impulsar trabajos de investigación contra el régimen panista, para así posicionarse como uno de los principales críticos del régimen morenovallista, ganarse la simpatía de los cuadros intermedios morenistas —aquellos alejados de la radicalidad— y penetrar en el círculo de la clase media y media alta, en la que el partido guinda nunca tendría oportunidad.

El académico no estaba solo en la lucha. Su principal asesor era el príncipe de las derrotas, Fernando Manzanilla Prieto, con quien tejió toda una farsa para dar un albazo a finales octubre de 2017, justo en el momento de la definición del candidato a la gubernatura de Puebla.

Cárdenas y Manzanilla hicieron creer que la decisión había sido tomada a favor del académico. El albazo, difundido en redes sociales, fue tan creíble que el propio Luis Miguel Barbosa se la creyó en un principio y anunció su retiro de la puja.

Camino a Tehuacán, recibió una llamada de Andrés Manuel López Beltrán, quien le confirmó la farsa montada y le pidió regresar a la contienda.

El resultado lo sabemos todos. Miguel Barbosa fue el candidato de Morena a la gubernatura, mientras que Enrique Cárdenas sufrió un nuevo revés debido a que, tras el fracaso en Morena, intentó ser candidato independiente, pero los números nomás no le alcanzaron.

Borrado del mapa político, en noviembre de 2018, Cárdenas creó la organización Puebla Contra la Corrupción y la Impunidad, un apéndice de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, la organización fachada del empresario Claudio X. González, desde la que pretendió crear un think thank para enfrentar a López Obrador, Morena y todo lo que oliera a 4T.

El exrector tampoco dejó la dirección del Centro de Estudios Espinosa Yglesias e incluso eso resultó estratégico, una vez que ocurrió la debacle electoral de 2024 que sepultó no solo al PRIAN sino a la oposición aglutinada en torno a X. González.

Es en esta nueva coyuntura como debe entenderse la aparición del documental que critica airadamente la cancelación del aeropuerto de Texcoco.

El producto audiovisual, mas que un trabajo de investigación, responde a un interés propagandístico contra la Cuarta Transformación para alimentar la versión de que Morena es un peligro para la inversión y el desarrollo del país.

También debe interpretarse como parte de la construcción de los elementos narrativos de cara a la elección intermedia de 2027, en la que el PAN se enfrenta al dilema de erigirse como una auténtica oposición y será marginado por la aparición de nuevos partidos políticos nacional, muchos de ellos ligados a la extinta Marea Rosa.

Enrique Cárdenas sabe cómo utilizar los centros de investigación como arietes discursivos para atacar a los regímenes en turno. Ahí está el caso de Puebla Contra la Corrupción y la Impunidad, desde la que montó su camino para ser ungido como candidato del PAN a la gubernatura en la elección extraordinaria de 2019, a pesar de que pretendía ser un organismo creado para la crítica hacia el morenovallismo.

(No hay que olvidar que, el 20 de noviembre de 2018, cuando fue creado la organización, nadie imaginaba que un mes y cuatro días después morirían en un accidente aéreo Rafael Moreno Valle Rosas y Martha Erika Alonso, así como otras tres personas).

De ahí que no debe extrañar que el documental Texcoco, la decisión del Presidente se inscribe entre uno de los pasos en la reorganización de la oposición.

Y, en este contexto, tampoco sorprende que Enrique Peña Nieto se encuentre, una vez más, en medio del escándalo. El expresidente fue uno de los entrevistados en el audiovisual, el aprovechó para lavarse la cara.

¿Qué dijo? No solo criticó la cancelación de la obra sino que aprovechó para desmentir cualquier sospecha de corrupción.

“No ha quedado acreditado, ni probado, ni evidenciado que haya habido un manejo no acorde con las mejores prácticas”, fueron sus palabras textuales.

Sus palabras, obviamente, no pasaron desapercibidas.

Una semana después de que se conociera el contenido del documental, Peña Nieto enfrenta nuevas acusaciones de corrupción, pero ahora ligado con el escandaloso espionaje que realizó a través del software israelí Pegasus.

El expresidente cometió un error de primaria que ahora lo tiene contra la picota: asomar la cabeza y dar armas a la oposición.

Su caso no solo confirmó la vulnerabilidad del expresidente sino de toda la oposición.

Hay demasiados cadáveres en los clósets.

Todo se sabe.

Solo es cuestión de timing.

Al tiempo.

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