Juan Manuel Álvarez, exjugador y entrenador emblemático, falleció este miércoles 2 de julio a los 78 años. Álvarez alcanzó renombre por dirigir al Club Celaya hasta la final del torneo 1995‑96, edición en la que el equipo guanajuatense, cotidiano competidor de media tabla, se enfrentó al Necaxa en una hazaña histórica para el club.
Como jugador, Álvarez se desempeñó como defensa central en equipos como Atlético Español y Tecos, además de formar parte de la Selección Olímpica de México, con la que participó en los Juegos Olímpicos de Múnich 1975. Su saga en los banquillos comenzó en 1988 con Correcaminos, pero su momento más significativo llegó al frente de los Toros del Celaya. Bajo su dirección, el equipo no sólo evitó el descenso, sino que emergió como contendiente del título, culminando como subcampeón ante Necaxa, en una final resuelta por gol visitante.
Además de su labor en Celaya, Álvarez dirigió en la Primera División a Toluca y Veracruz, participó como auxiliar técnico en clubes como Necaxa, Pachuca, Tigres y Cruz Azul, y en 2010 asumió su único cargo internacional como entrenador del Saprissa en Costa Rica.
La Liga MX y el Toluca expresaron sus condolencias por su fallecimiento, destacando su influencia en la comunidad futbolística. El periodista deportivo Heriberto Murrieta también confirmó la noticia y rememoró su destacado paso por los banquillos y las canchas.
Pese a mantenerse alejado de la atención pública en los últimos años, Álvarez deja una huella imborrable en el fútbol mexicano. Su legado en Celaya, en particular, sigue presente entre aficionados y exjugadores que lo recuerdan como figura fundamental en una de las temporadas más emblemáticas del club.
El anuncio de su muerte no incluyó causa específica, y se espera que en los próximos días las autoridades o familiares den más detalles sobre el deceso.
Juan Manuel Álvarez será recordado como “el Rey sin Corona”, un técnico cuya gesta con Celaya marcó una época dorada en el fútbol nacional, y cuya trayectoria como jugador, entrenador y mentor dejó una impronta profunda en múltiples clubes de México y Centroamérica.
