La reactivación de la industria farmacéutica nacional es una de las prioridades del gobierno federal dentro del llamado Plan México, estrategia que busca fortalecer la producción interna, reducir la dependencia del extranjero y recuperar la soberanía sanitaria, especialmente tras las lecciones que dejó la pandemia.
Durante años, la industria farmacéutica en el país sufrió una fuerte caída, luego de que se eliminara el requisito de contar con plantas en territorio nacional para poder vender medicamentos al gobierno, lo que derivó en una dependencia casi total de las importaciones. “En la pandemia no producíamos ni cubrebocas”, recordó una fuente oficial.
Hoy, el gobierno plantea un cambio de rumbo: “Plan México significa producir más en México, fortalecer sectores estratégicos no solo para abastecer al mercado interno, sino también para impulsar las exportaciones”, destacó la presidenta. En este nuevo enfoque, el sector farmacéutico es clave, no solo por su valor económico, sino por su implicación directa en la salud pública.
La empresa estatal BIRMEX lidera las gestiones para establecer convenios de producción de vacunas en el país. “Estamos generando mecanismos para tener mayor soberanía, innovación y capacidad de exportación”, señaló el gobierno.
Diálogo con empresas internacionales
Como parte del impulso al desarrollo industrial, el gobierno también mantiene conversaciones con empresas de Alemania, India y Brasil para que instalen operaciones en México. Sin embargo, la estrategia no se limita a la atracción de capital extranjero: se busca que haya un vínculo directo con empresarios nacionales que permita la transferencia de conocimiento y el fortalecimiento de cadenas productivas locales.
Además de la investigación, enfatizó el gobierno, es indispensable apostar por la innovación para que México deje de ser únicamente un consumidor y se convierta en un productor competitivo en sectores estratégicos como el farmacéutico.
