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junio 18, 2025
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Laura Artemisa y el arte de enfrentar la adversidad

En el mundo del poder, la plusvalía de un político se mide por su capacidad de hacer frente a lo inesperado y rendir buenas cuentas. Se dice fácil, pero para conseguirlo se requiere una mezcla de oficio político, sagacidad y la valentía para tomar al toro por los cuernos a sabiendas de que puedes salir cornado.

Eso es justo es lo que ha hecho en estos días la presidenta de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso del estado, Laura Artemisa García Chávez, tras la polémica que surgió por la aprobación de la Ley de Ciberseguridad.

Una polémica, no sobra decirlo, creada artificialmente a través de granjas de bots, con direcciones IP repartidas en 11 países de cuatro continentes, cuyo principal campo de acción fue la gran letrina llamada Twitter, ahora X.

Esa estrategia sembró dos cosas: un ataque sistemático contra el gobernador Alejandro Armenta Mier para ubicarlo como el principal responsable de la iniciativa; y el hashtag #LeyCensura, a fin de hacer creer equivocadamente —una fake news en toda su expresión— que con el simple hecho de ofender al mandatario estatal o criticarlo, el responsable se haría acreedor a tres años de cárcel.

Dicho embate, además, se extendió a los diputados de la LVII legislatura local, principalmente contra la fracción de Morena, y estuvo cargado de todo: insultos soeces, injurias, tergiversación de los hechos y una discusión plagada de epítetos y cero argumentos.

Si ese contexto no fuera lo suficientemente complicado, el gobernador Alejandro Armenta tomó la decisión de exhortar al Congreso del estado a abrir foros de discusión para socializar los alcances de la reforma al Código Penal del Estado de Puebla, en materia de ciberseguridad.

La bomba, entonces, estalló en la LVII legislatura y contrario a lo que muchos apostaban, Laura Artemisa entró al quite con la única forma posible en esas circunstancias: cargada de mucho diálogo, datos duros, pedagogía para explicar lisa y llanamente qué sí es y qué no es la Ley de Ciberseguridad, además de la seguridad de contar con un vasto oficio político para sentar a la mesa a tirios y troyanos.

Los foros, en esencia, comenzaron desde el mismo lunes 16 de junio con uno de los sectores que más dudas, nerviosismo y temor tuvo con la iniciativa: los medios de comunicación.

Primero, sentó a la mesa a los reporteros de la fuente legislativa y después a los directores y dueños de medios, a quienes desgranó los alcances y atajó el miedo con una postura sencilla, pero cargada de mucho coraje: si es necesario hacer alguna enmienda, se hará sin problema; si se requiere adicionar algún artículo que establezca la garantía de que no habrá afectaciones a la prensa, se hará; todo lo que sea necesario para despejar cualquier duda de que no se busca cortar la libertad de expresión, también se hará.

En las mesas, tuvo que enfrentar el reclamo de que no se realizara un parlamento abierto que diera como resultado una norma más robustecida; escuchó los razonamientos sobre el peligro que enfrenta la libertad de expresión sin la máxima taxatividad penal y una mejor redacción que no dejara duda de nada.

Laura Artemisa escuchó y dio respuesta una a una a las preguntas, reclamos y opiniones vertidos. Aunque también aprovechó para desmitificar la supuesta combatividad de la oposición en estos momentos. Para eso se valió de un dato que el PRIAN ocultó deliberadamente: De las más de 180 iniciativas y puntos de acuerdo aprobadas en lo que va de la LVII legislatura, en ninguna se ha planteado o solicitado parlamento abierto o foros de discusión.

Hay dos temas en los que sí se ha convocado a mesas de trabajo y diálogo: la reforma educativa y la regulación de motociclistas. Ambas, por cierto, presentadas por la presidenta de la Junta de Gobierno. (“Por qué hoy la oposición se tira al piso”, hay más de 500 iniciativas de ley presentadas y a disposición de todos los diputados locales para su análisis, “yo no espero que me inviten a un foro, si un tema me interesa y soy responsable yo convoco”).

Sobre el riesgo de que la norma sea echada abajo por la Suprema Corte de Justicia de la Nación por inconstitucional, Laura Artemisa se dijo confiada en que el trabajo de revisión y construcción jurídica resistirá cualquier análisis, aunque eso no signifique que la misma ley sea sujeta a adecuaciones tras los foros.

Apertura, garantías, diálogo.

Algunos dirán que se trata de un ejercicio a destiempo, pero la misma Laura Artemisa recordó que esta apertura surge como parte de la mística impregnada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en casos como la Ley del ISSSTE y la Ley de Telecomunicaciones. Apertura para revisarlas y modificarlas si es necesario, echando abajo cualquier suspicacia y demostrando que existe la sensibilidad suficiente para escuchar al pueblo.

Cargada con estos y muchos argumentos, la presidenta de Junta de Gobierno comenzó la discusión y análisis de la Ley de Ciberseguridad que, irónicamente, sirvió para que el ecosistema digital de granjas de bots exhibieran justamente el porqué de la urgente necesidad de una regulación en la materia.

No es fácil asumir el papel que tiene Laura Artemisa García Chávez, más allá de que la oposición —especialista en sembrar discursos de odio— ande diciendo que le tocó asumir el costo político de una ley que no fue consensuada, olvidando que, durante ocho años, en el nefasto periodo del morenovallismo, en todo momento esa oposición fue exhibida por su propio jefe político como una servidumbre al servicio de caprichos.

Ante el reto, la coordinadora de la fracción de Morena decidió entrarle de frente y demostrar que la cabeza del Congreso del estado tiene el oficio de político para llevar la discusión a buen puerto. Una sola diputada bastó para llenar cualquier vacío.

Seguramente vendrán más golpeteos. Los foros a realizarse el jueves y viernes de esta semana no serán un día de campo. La minúscula y acomodaticia oposición se frota las manos para hacer un nuevo show porque es lo único que les queda tras no haber logrado curarse del Síndrome de Estocolmo que les dejó Moreno Valle.

Por lo mientras, en el epicentro del poder, en Morena y el mismísimo Congreso local pueden estar tranquilos sabiendo que hay líder camaral… y mucha.

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