El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, advirtió el sábado que su país no cederá territorio a Rusia, horas después de que Washington y Moscú acordaran una reunión entre sus mandatarios para intentar poner fin a la guerra que ya supera los tres años.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos, y Vladimir Putin, de Rusia, se reunirán el 15 de agosto en Alaska, en una cumbre destinada a buscar una salida al conflicto, pese a las advertencias de Ucrania y Europa sobre la necesidad de incluir a Kiev en las negociaciones.
Trump señaló que «habrá algún intercambio de territorios para el beneficio de ambos», sin detallar cómo sería ese intercambio. En respuesta, Zelenski afirmó en redes sociales: “Los ucranianos no entregarán su tierra al ocupante” y subrayó que “la guerra no puede terminar sin nosotros, sin Ucrania”.
El mandatario también conversó con el presidente francés Emmanuel Macron, quien afirmó que “el futuro de Ucrania no puede decidirse sin los ucranianos”. De igual manera, el presidente español Pedro Sánchez expresó su “pleno apoyo” y abogó por “una paz justa y duradera que respete la independencia y soberanía de Ucrania”.
Por su parte, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva dialogó con Putin y manifestó la disposición de Brasil para contribuir a una solución pacífica.
A pesar de tres rondas de negociaciones infructuosas durante el año, sigue sin estar claro si la cumbre en Alaska logrará avances significativos en el conflicto que inició en febrero de 2022, el cual ha causado decenas de miles de muertes y millones de desplazados.
Zelenski rechazó además la elección de Alaska como sede, señalando que está “muy lejos de esta guerra, que se libra en nuestra tierra, contra nuestro pueblo”.
En el terreno, los enfrentamientos continúan, especialmente en el este de Ucrania, donde las fuerzas rusas avanzan en la región de Donbás y amenazan posiciones estratégicas como la ciudad de Pokrovsk. Recientes bombardeos han dejado muertos y heridos en Donetsk y Jersón.
Moscú exige la cesión de cuatro regiones parcialmente ocupadas por Rusia, además de Crimea, así como la renuncia de Ucrania a los suministros occidentales y a cualquier ingreso a la OTAN. Ucrania rechaza estas demandas, exige la retirada rusa y garantías de seguridad, incluyendo más apoyo militar occidental y un contingente europeo, propuestas que Rusia rechaza.
