La desigualdad salarial entre hombres y mujeres en México va más allá de una cifra: es el reflejo de un sistema que excluye a las mujeres del reconocimiento económico. Así lo afirman las economistas de la UNAM, Virginia García y Violeta Rodríguez del Villar, quienes advierten que esta brecha es síntoma de una estructura social y laboral que penaliza a las mujeres por su género.
Según ONU Mujeres, ellas ganan 15% menos que los hombres por el mismo trabajo, aun teniendo niveles educativos iguales o superiores. Esto se agrava por la carga del trabajo no remunerado, que recae en 71.5% sobre ellas, representando un valor equivalente al 26.3% del PIB, de acuerdo con el INEGI.
Virginia García sostiene que la raíz de esta inequidad está en los roles tradicionales de género: “La brecha salarial no es individual, es estructural. El sistema organiza el trabajo y el hogar bajo lógicas desiguales”.
Por su parte, Rodríguez del Villar señala que la flexibilidad laboral, lejos de ser una ventaja, suele perjudicar a las mujeres, quienes dominan los empleos con jornadas reducidas o informales, lo que reduce sus ingresos hasta en 45.7%.
Ambas expertas coinciden en que cerrar la brecha salarial requiere políticas públicas con enfoque de género, redistribución del trabajo de cuidados y cambios culturales profundos. Mientras no se reconozca y comparta la carga del trabajo doméstico y de cuidados, la autonomía económica femenina seguirá siendo una promesa incumplida.
