Bombas aturdidoras, gases lacrimógenos, 2 mil elementos de la Guardia Nacional desplegados para sofocar la revuelta social…
Ese no fue el titular o encabezado de noticias para hablar de lo que ocurre en un país latinoamericano, asiático o africano sino para definir la situación de Estados Unidos, en donde el presidente Donald Trump demostró, este fin de semana, hasta dónde es capaz de llegar en su cruzada contra la migración, una vez que migrantes y pobladores de Los Ángeles, California, iniciaron una serie de revueltas en contra de las redadas puestas en marcha en casas y centros y trabajo por parte de agentes de ICE y el FBI.
Esas medidas incluyen recurrir a un mecanismo legal que no utilizaba un mandatario estadounidense desde 1965: el despliegue de tropas de la GN sin consultar a un gobernador que, a decir de los especialistas, se trata de una medida “deliberadamente incendiaria y solo intensificará las tensiones”.
Lo que comenzó como un movimiento silencioso al amanecer —con camionetas blancas sin distintivos apostadas en estacionamientos de Home Depot y fábricas textiles— terminó convertido en una escena caótica, con gases lacrimógenos, arrestos violentos y una ciudad en pie de lucha.
A lo largo del fin de semana, un centenar de manifestantes se congregaron en defensa de sus comunidades, plantando cara a los agentes, grabando cada movimiento y gritando con megáfonos que los derechos no se detienen en una frontera.
Además, las fuerzas del Departamento de Seguridad Nacional, acompañadas por agentes identificados del ICE, arremetieron contra los manifestantes con municiones antidisturbios.
Entre los estallidos de las granadas aturdidoras y los botes humeantes, la escena parecía más un campo de batalla que una calle de una de las ciudades más diversas de Estados Unidos.
El caos
Desde el viernes, Los Ángeles se encuentra en el epicentro de un nuevo ciclo de tensión migratoria tras una serie de redadas ejecutadas por ICE en al menos siete ubicaciones, como un Home Depot, el distrito de la moda y tribunales federales.
El primer saldo reportado este sábado: 44 detenidos, incluidos 11 mexicanos, según confirmó el cónsul general de México en Los Ángeles, Carlos González Gutiérrez. No obstante, desde tierras poblanas, la mandataria Claudia Sheinbaum confirmó este domingo que la cifra de mexicanos detenidos en dichas redadas ascendió a 35.
El operativo, que incluyó cuatro órdenes federales de cateo, derivó en una reacción inmediata de las comunidades latinas, especialmente en el distrito de Paramount, una ciudad con una larga historia de migración.
Ahí, los arrestos, abucheos y bloqueos viales se sucedieron en medio de un creciente ambiente de hostilidad y miedo.
Otro de los puntos más tensos se vivió en el centro de Los Ángeles, donde ICE intervino un edificio federal utilizado como centro de detención temporal. Las imágenes captadas desde el aire por noticiarios locales mostraron cómo un manifestante intentó bloquear el paso de una patrulla blindada y fue casi embestido.
Minutos después, el mismo perímetro se convirtió en campo de batalla: piedras contra escudos, huevos contra cascos y la respuesta: gas lacrimógeno, balas de goma y la declaración de reunión ilegal, lo que abrió la puerta a más detenciones.
Un video del momento captó el instante exacto en que los agentes federales lanzaban gases a la multitud. Algunos manifestantes corrieron, otros ayudaban a sus compañeros a enjuagarse los ojos, mientras al fondo se escuchaban gritos contra el uso de la fuerza.
El viernes por la noche, manifestantes se congregaron afuera de un centro de detención en Los Ángeles, donde trasladaron a varios detenidos y desde ahí gritaron consignas, portaban carteles y algunos hicieron grafitis como muestra de rechazo al ICE.
En tanto que, en Nueva York, agentes migratorios vestidos de civil detuvieron a dos migrantes dentro de un tribunal, una práctica cada vez más común bajo las políticas de Trump, cuyos arrestos se realizaron de forma violenta y sin explicación clara, lo que provocó reacciones indignadas de organizaciones defensoras de migrantes.
La respuesta del gobierno federal fue rápida y contundente: el sábado, el presidente Donald Trump ordenó el despliegue de al menos 2 mil miembros de la Guardia Nacional en California sin el consentimiento del gobernador Gavin Newsom.
La medida fue calificada por Newsom como “intencionadamente incendiaria”, mientras que la alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, comparó la escena con los disturbios raciales de 1992: “No hay razón para que estén en nuestras calles ahora”, advirtió.
Desde hace más de 20 años no se registraban redadas contra migrantes en Estados Unidos . Decenas de de trabajadores arrestados,
se incrementan las marchas de protesta.
En #LosÁngeles #California agentes vestidos con uniformes camuflados y vehículos blindados, utilizaron gases… pic.twitter.com/ST1goubg2W— Becky Reynoso (@BeckyReynoso) June 8, 2025
La protesta toma rostro
Entre los arrestados por la protesta se encuentra David Huerta, presidente del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (SEIU-USWW), quien fue detenido tras bloquear un vehículo federal como acto simbólico contra las redadas.
Jorge Mario Cabrera, vocero de CHIRLA (Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes), fue uno de los primeros en conocer del tema, toda vez que la línea de ayuda de la organización recibió docenas de llamadas durante los operativos.
El consulado mexicano, por su parte, activó protocolos de emergencia, al enviar personal de protección consular a las estaciones migratorias y difundió teléfonos de ayuda: (213) 219-0175 y el CIAM: (520) 623-7874.
El cónsul González Gutiérrez hizo un llamado a mantener la calma, no firmar documentos sin entender y exigir contacto con el consulado, pero en las calles, el miedo se respira.
A pesar de las advertencias y llamados a la calma, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, sugirió incluso la posibilidad de desplegar marines, lo que requeriría invocar la Ley de Insurrección.
De acuerdo con el medio internacional NY Times, expertos legales han señalado que esta es la primera vez desde 1965 que un presidente activa la Guardia Nacional sin el consentimiento de un gobernador para controlar disturbios civiles.
La última vez ocurrió cuando Lyndon B. Johnson envió tropas a Alabama para proteger a manifestantes por los derechos civiles y ahora, seis décadas después, la historia se repite, aunque con matices más oscuros.
¿Qué ordenó Trump?
Donald Trump ordenó el uso de fuerza federal sin precedentes recientes para contener protestas contra redadas migratorias en Los Ángeles.
Activó tropas sin permiso estatal, algo que solo ocurrió en 1965 con Lyndon B. Johnson en Alabama, durante protestas por derechos civiles.
Operativo
- 2 mil miembros de la Guardia Nacional desplegados en California.
- Sin consentimiento del gobernador (no ocurría desde 1965).
Represión
- Uso de bombas aturdidoras, gases lacrimógenos y balas de goma.
- Detenciones violentas y choques con manifestantes.
Represión en cifras
- 44 detenidos (según autoridades)
- 35 mexicanos (según Sheinbaum)
