El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció una prórroga de 10 días en la suspensión de ataques contra instalaciones energéticas de Irán, en medio de un conflicto que mantiene en vilo a la región de Medio Oriente y a los mercados globales.
A través de su red Truth Social, el mandatario informó que la pausa —que originalmente era de cinco días— se extenderá hasta el 6 de abril a las 20:00 horas (tiempo del Este), asegurando que la decisión responde a un supuesto acercamiento con Teherán. “Las negociaciones continúan y van muy bien”, afirmó.
La medida se da en el contexto de las hostilidades iniciadas el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel intensificaron ataques contra objetivos militares, nucleares y estratégicos iraníes. Entre las amenazas más severas lanzadas por Washington está la posible destrucción de plantas energéticas, lo que tendría consecuencias críticas para la población civil y el suministro de petróleo a nivel mundial.
Sin embargo, el anuncio ha sido recibido con escepticismo. Autoridades iraníes han negado cualquier solicitud de tregua o diálogo directo con Estados Unidos, e incluso han acusado a Israel de continuar con ataques durante el periodo de supuesta pausa.
El trasfondo de la decisión también apunta al estratégico Estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes para el transporte global de crudo, cuya reapertura total sería uno de los objetivos de Washington.
Mientras tanto, los mercados reaccionaron con cautela ante la incertidumbre: el precio del petróleo registró ligeros aumentos y el oro volvió a posicionarse como activo refugio.
Aunque la pausa abre una ventana para la diplomacia, analistas advierten que la situación sigue siendo altamente volátil. Las contradicciones entre las partes y la continuidad de acciones militares mantienen latente el riesgo de una escalada mayor en la región.
