El Tribunal Electoral del Estado de Puebla (TEEP) anuló la elección de la dirigencia municipal del Partido Acción Nacional (PAN) en la capital, reconfigurando las fuerzas internas y abriendo la posibilidad de que el grupo afín al exalcalde Eduardo Rivera retome el control del partido en la ciudad.
La resolución se dio a partir de la impugnación de Guadalupe Leal Rodríguez, quien busca posicionarse como la próxima dirigente municipal. En su estrategia legal, denunció que la convocatoria debió estar reservada para mujeres y señaló presuntas irregularidades en la elección del 7 de septiembre, como la discrepancia entre el número de votos emitidos y el padrón oficial de militantes, así como la participación de personas sin credencial de elector.
Con el fallo, se invalida el triunfo de Manolo Herrera Rojas —quien había obtenido 1,071 votos, frente a los 662 de Leal y los 34 de Fito Carvajal— así como la propia convocatoria.

La magistrada Norma Angélica Sandoval recordó que Acción Nacional estaba obligado a garantizar la paridad, ya que en la última década la dirigencia municipal había estado en manos de hombres.
El resultado fortalece la narrativa de Lupita Leal, vinculada al grupo cercano a Eduardo Rivera, que vuelve a tener posibilidades de recuperar espacios clave en la capital poblana. Sin embargo, el fallo no implica que Leal asumirá automáticamente la dirigencia, ya que el tribunal ordenó reponer el proceso y abrir la contienda a otras militantes.
Herrera anunció que impugnará la resolución del TEEP. A través de un mensaje en video, acusó que la decisión del tribunal desconoce la voluntad de la militancia panista que lo respaldó en las urnas:
“Defenderemos con firmeza la voluntad de las y los panistas poblanos que depositaron en nosotros su confianza, respaldando en las urnas este proyecto casi 2 a 1. Honraremos ese compromiso con unidad y responsabilidad para que su decisión sea respetada. ¡Vamos hasta donde tope!”, afirmó.
Con este nuevo capítulo, la disputa por la dirigencia municipal del PAN se perfila como un choque entre la corriente emergente representada por Herrera y el regreso del grupo de Rivera, con Leal como su principal carta para recuperar la plaza más importante del panismo poblano.
