Los mototaxis, esas pequeñas unidades improvisadas que mezclan la velocidad de una motocicleta con la fragilidad de una carreta, se han convertido en más que un medio de transporte comunitario.
Bajo su toldo de lona y entre el zumbido del motor, también viaja un pasajero invisible: el narcomenudeo.
Así lo confirmó el coronel Félix Pallares Miranda, titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), al reconocer que estos vehículos, cuyo número ha crecido de forma acelerada en los últimos meses, sirven de enlace para el traslado de drogas.
“No se trata de una junta auxiliar en particular, sino de varias ubicadas al sur de la ciudad”, precisó el mando militar, descartando que hasta el momento se tengan reportes de asaltos cometidos a bordo de ellos.
Las palabras del coronel resuenan como eco de una advertencia hecha meses atrás por el vicealmirante Francisco Sánchez, titular de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, quien ya había alertado que los mototaxis operan fuera de la ley y que son utilizados para transportar estupefacientes, no solo en la capital, sino también en municipios colindantes con el llamado Triángulo Rojo, como Acatzingo, y en zonas metropolitanas como Cuautlancingo y Coronango.
En cifras, el fenómeno no es menor. Según el secretario general de Gobierno, Franco Rodríguez, actualmente circulan alrededor de 172 mototaxis en juntas auxiliares tanto del norte como del sur de la Angelópolis.
En la zona sur, los barrios de San Francisco Totimehuacan, San Pedro Zacachimalpa y Tetela concentran 62 de estas unidades; mientras que en el norte se han detectado en La Resurrección, Xonacatepec y Canoa.
El funcionario adelantó que, en coordinación con la Secretaría de Movilidad y Transporte estatal, se trabaja en un censo y posible regulación de este transporte irregular, con el propósito de restringir su circulación en avenidas principales y limitar su uso a recorridos internos dentro de las comunidades, como un servicio de proximidad.
