La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, presentó el llamado “Plan B” de la reforma electoral, una propuesta con la que busca reducir el gasto público destinado al sistema político, especialmente en congresos locales y ayuntamientos, luego de que su iniciativa constitucional original fuera rechazada en la Cámara de Diputados.
Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, la mandataria explicó que la nueva iniciativa se enfocará en modificaciones a leyes secundarias con el objetivo de establecer límites presupuestales y ajustes administrativos en órganos legislativos y gobiernos municipales.
El proyecto, que será enviado al Congreso de la Unión el próximo lunes, contempla recortes en los presupuestos de congresos estatales, municipios e incluso del Senado, además de impulsar mecanismos de participación ciudadana como la consulta popular.
Recortes y reorganización del gasto político
Sheinbaum explicó que la propuesta busca fijar topes al presupuesto de los congresos estatales, tomando como referencia factores como la población y el tamaño del presupuesto público de cada entidad.
Asimismo, el plan plantea reducir el gasto en los ayuntamientos, particularmente en el número de regidores, con el fin de liberar recursos que puedan destinarse a proyectos locales.

Como ejemplo, la presidenta mencionó que ciudades como Monterrey cuentan con 28 regidores, Acapulco con 20 y Puebla con 23, lo que —a su juicio— refleja estructuras administrativas que podrían optimizarse.
“Una reducción en estas posiciones permitiría reasignar recursos a proyectos municipales”, explicó.
Ahorro estimado de 4 mil millones de pesos
La mandataria señaló que las medidas contempladas en el Plan B podrían generar un ahorro aproximado de 4 mil millones de pesos, recursos que —según explicó— no serían concentrados por la Federación, sino que permanecerían en estados y municipios para atender necesidades locales.
Entre los cambios también se incluye modificar la revocación de mandato para que se realice en el tercer año de gobierno, con el objetivo de empatarla con las elecciones intermedias.
Sheinbaum defiende su reforma original
La presidenta defendió la propuesta inicial de reforma electoral al señalar que respondía a una demanda ciudadana para reducir los privilegios en el sistema político.
“El que no se haya aprobado no es una derrota. Yo estoy muy satisfecha. Todo lo contrario. La gente sabe que uno no está dispuesto a negociar todo”, afirmó.
También reiteró que el objetivo central de su propuesta era reducir el gasto destinado a partidos políticos y organismos electorales.
Revés en San Lázaro
La reforma constitucional impulsada por Sheinbaum fue rechazada en la Cámara de Diputados de México, al no alcanzar la mayoría calificada requerida.
La iniciativa obtuvo 259 votos a favor, 234 en contra y una abstención, lejos de los 334 votos necesarios para modificar la Constitución.

Incluso legisladores de partidos aliados de Morena, como el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista de México, retiraron su respaldo mayoritario a la propuesta.
Morena analiza ruta legislativa
Tras el rechazo, coordinadores parlamentarios de Morena, entre ellos Ricardo Monreal e Ignacio Mier, se reunieron con la presidenta para analizar la ruta legislativa del Plan B, que se enfocará en reformas a leyes secundarias para evitar nuevamente el requisito de mayoría calificada.
El proceso legislativo ocurre además bajo presión de los tiempos electorales, ya que la legislación establece que las reformas en materia electoral deben aprobarse al menos 60 días antes del inicio del proceso electoral federal, plazo que se cumple en mayo.
Con este nuevo intento, el gobierno federal busca reactivar la discusión sobre el costo del sistema político en México, una de las banderas centrales de la agenda política de la administración de Sheinbaum.
