La presidenta Claudia Sheinbaum reconoció que durante el mes de julio las remesas que envían los mexicanos en el extranjero tuvieron una disminución respecto al año pasado. Explicó que los flujos de dinero se ubicaron en niveles similares a los de 2022, lo que representa un retroceso luego de los récords alcanzados en 2023.
En conferencia matutina explicó que, si bien la caída es motivo de atención, el impacto en la economía nacional no ha sido tan severo debido a la solidez del mercado interno. Recordó que los programas sociales y el empleo han permitido amortiguar la dependencia de los hogares respecto de las remesas. “Nos preocupa, pero el país tiene condiciones para resistir esta variación”, aseguró.
Sheinbaum destacó que la baja se relaciona directamente con la situación económica de Estados Unidos, donde vive la mayor parte de los migrantes mexicanos. Señaló que factores como la inflación en ese país, las variaciones en los tipos de interés y las políticas laborales influyen en la capacidad de envío de recursos.
En cuanto al número de repatriaciones, la mandataria puntualizó que no se ha registrado un incremento drástico si se comparan los datos con otros periodos. Explicó que la relación entre las políticas migratorias estadounidenses y el volumen de envíos siempre ha sido oscilante, pero en este caso no se observa un repunte en deportaciones.
Agregó que el gobierno mexicano mantiene comunicación con organizaciones de connacionales en Estados Unidos y evalúa nuevas medidas de acompañamiento. Entre ellas se encuentran esquemas de asesoría legal, programas de apoyo a comunidades de origen y ampliación de oportunidades laborales en territorio nacional.
La presidenta insistió en que las remesas son una muestra del esfuerzo de millones de familias migrantes que contribuyen a la estabilidad económica del país. Sin embargo, subrayó que su gobierno trabaja para que los hogares no dependan únicamente de ese ingreso, sino que tengan acceso a empleo digno y servicios básicos dentro de México.
