La alcaldesa de Cuauhtémoc en Ciudad de México, Alessandra Rojo de la Vega, ordenó el retiro de las estatuas de Ernesto «Che» Guevara y Fidel Castro, colocadas en el Jardín Tabacalera. El conjunto escultórico, conocido como “Monumento Encuentro”, fue instalado en 2018 durante la administración de Ricardo Monreal, bajo un esquema que, según Rojo de la Vega, no cumplió con los procesos administrativos correspondientes. Ahora, la funcionaria sostiene que las figuras permanecerán resguardadas hasta que se determine su destino definitivo.
En entrevista con W Radio, la titular de la alcaldía afirmó que la escultura fue retirada por quejas vecinales, aunque no presentó documentación que acreditara una consulta previa. Asimismo, dijo que las piezas están en el inventario patrimonial de la demarcación y su futuro dependerá de las decisiones que tomen los residentes. Entre las opciones que lanzó públicamente se encuentran su reubicación, su traslado a otro estado o incluso su fundición para darles un uso alternativo en infraestructura urbana.
“Vamos a ver qué quieren, igual y quieren fundirlas para hacer coladeras o juegos para niños y niñas en los parques, tantas cosas que hacen falta en la alcaldía”, declaró. La expresión encendió el debate público, tanto por el tono como por el simbolismo de las figuras aludidas, cuyas imágenes han sido utilizadas históricamente por diversas corrientes políticas, principalmente de izquierda.
Rojo de la Vega añadió que las estatuas tuvieron un costo cercano a los 600 mil pesos y que fueron adquiridas con recursos del capítulo 5000, correspondiente a gastos en maquinaria y obra pública. La alcaldesa criticó que la inversión no haya tenido sustento técnico ni respaldo de los órganos de consulta ciudadana. También citó un oficio del gobierno capitalino, encabezado entonces por Claudia Sheinbaum, que presuntamente expresaba su rechazo a la instalación del monumento.
El retiro del conjunto escultórico fue confirmado por la misma alcaldía, que indicó que las figuras se encuentran resguardadas en una bodega municipal. A pesar del carácter provocador de las declaraciones, hasta el momento no se ha abierto un proceso formal de consulta vecinal ni se han dado a conocer los mecanismos mediante los cuales se definiría el uso futuro de las estatuas.
Diversas voces en redes sociales han criticado la medida por considerarla un gesto ideológico que busca posicionamiento político más que resolver una demanda vecinal. Otras opiniones, sin embargo, respaldan la decisión como parte de un intento por desmontar íconos que no representan al conjunto de la ciudadanía.
El “Monumento Encuentro” fue colocado en 2018, un año después de su adquisición, y consiste en una banca de bronce con las figuras sentadas de Guevara y Castro, reproducidas en escala humana. Desde su instalación, ha sido objeto de debate entre quienes lo consideran un símbolo del pensamiento revolucionario latinoamericano y quienes lo interpretan como una exaltación a figuras históricas que generaron controversia por sus métodos autoritarios.
La alcaldesa no precisó si, en caso de que las estatuas sean fundidas, se colocará alguna placa que recuerde su origen o si se documentará el destino de los materiales. Tampoco explicó si se ha previsto un dictamen del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) o de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, dada la naturaleza del monumento como bien público.
