El Senado de la República aprobó este jueves, en lo general y en lo particular, una versión modificada del llamado “Plan B” de la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, con avances en materia de austeridad y reorganización electoral, pero sin uno de sus puntos clave: el adelanto de la revocación de mandato presidencial.
Durante la discusión, la mayoría legislativa logró sacar adelante diversas propuestas, entre ellas la reducción de gastos del Instituto Nacional Electoral (INE), el recorte al financiamiento de los partidos políticos y ajustes en el número de regidores en algunos municipios del país.
Sin embargo, el Senado frenó la modificación que buscaba adelantar la revocación de mandato a las elecciones intermedias de 2027. Tras negociaciones y falta de consenso, se determinó mantener este mecanismo hasta 2028, tal como lo establece actualmente la Constitución.
La decisión respondió a que Morena y sus aliados no alcanzaron la mayoría calificada requerida —dos terceras partes del pleno— para reformar el artículo correspondiente, en medio de resistencias internas y falta de respaldo total de sus aliados legislativos.
El dictamen aprobado será enviado a la Cámara de Diputados para su revisión. En caso de que sea avalado sin cambios, la reforma electoral —sin la revocación anticipada— podría entrar en vigor en las próximas semanas.
El resultado representa un avance significativo para el gobierno federal en su agenda de reforma electoral, aunque también evidencia límites políticos al no concretarse uno de los ejes centrales del proyecto.
