La reciente intervención de Estados Unidos en Venezuela, derivada de la detención del presidente Nicolás Maduro, generó reacciones encontradas entre las principales fuerzas políticas de México, particularmente Morena y el Partido Acción Nacional (PAN), que expresaron posturas divergentes sobre el rumbo que debe tomar la comunidad internacional ante la crisis venezolana.
A través de un comunicado, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) manifestó su respaldo a la posición del Gobierno de México, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, al subrayar que la política exterior del país debe conducirse bajo los principios del derecho internacional, la no intervención y la solución pacífica de los conflictos.
Morena rechazó cualquier acción militar unilateral que vulnere la soberanía de los Estados y calificó el uso de la fuerza como una grave transgresión al orden jurídico internacional, además de advertir que este tipo de intervenciones representan un precedente peligroso para la paz regional y global.
En el mismo sentido, el Consejo Consultivo Nacional de Morena condenó enérgicamente la incursión militar de Estados Unidos en Venezuela, al considerar que constituye una violación a la Carta de las Naciones Unidas y a los principios del Sistema Interamericano de Derechos Humanos.
El órgano partidista sostuvo que permitir este tipo de acciones abre la puerta a que cualquier país sea objeto de agresiones similares, no por la razón jurídica, sino por la fuerza militar.
Asimismo, el Consejo Consultivo respaldó la demanda de una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU y del Consejo Permanente de la OEA, además de hacer un llamado a la solidaridad regional en América Latina y el Caribe para rechazar cualquier forma de intervención extranjera.
En contraste, el Partido Acción Nacional (PAN) centró su posicionamiento en una condena directa al régimen de Nicolás Maduro, al que calificó como una “narcotiranía” responsable de una profunda crisis humanitaria y democrática en Venezuela.
El blanquiazul señaló que más del 80 por ciento de la población vive en condiciones de pobreza, que millones de personas han sido forzadas al exilio y que persiste el encarcelamiento de ciudadanos por motivos políticos.
Acción Nacional exigió una transición pacífica a la democracia, así como la liberación inmediata de todas y todos los presos políticos, como condiciones indispensables para la reconciliación nacional y la restitución del Estado de derecho.
Mientras que Movimiento Ciudadano (MC) solo emitió un comunicado de seis líneas en donde se pedía respeto al derecho internacional y a los principios de no intervención, así como la libre autodeterminación de los pueblos.
Su dirigente nacional, Jorge Álvarez Maynez dijo que las guerras no democratizan ni pacifican y afirmó que no hay soberanía sin democracia, por lo que se abogó por un proceso conducido exclusivamente por los venezolanos.
Las posturas de estos partidos reflejan la división que hay en la clase política mexicana sobre cómo debe responder la comunidad internacional ante la crisis venezolana, en un contexto marcado por tensiones geopolíticas y debates sobre soberanía, derechos humanos y democracia.
