Los primeros resultados de las elecciones senatoriales en Japón anuncian este domingo un nuevo revés para la coalición del primer ministro, Shigeru Ishiba, quien podría dejar su cargo, golpeado por la inflación y el auge del populismo derechista antiinmigración.
A los 68 años, Ishiba dirige un gobierno minoritario desde octubre, tras haber conducido a su formación conservadora, el Partido Liberal Democrático (PLD), a una dolorosa derrota en las elecciones legislativas en la cámara baja.
En los comicios están en juego 125 de los 248 escaños de la cámara alta, de los cuales el oficialismo necesita 50 para mantener su mayoría.
Sin embargo, la alianza entre el PLD y su socio Komeito obtuvo solo 41, según las previsiones de Nippon TV y TBS, basadas en sondeos a pie de urna.
Se trata de un nuevo golpe para Ishiba, quien convocó elecciones generales anticipadas en octubre, con la esperanza de consolidar su poder, apenas un mes después de ser electo. Al final, obtuvo el peor resultado de su partido en 15 años y la coalición oficialista perdió la mayoría absoluta en la cámara baja, viéndose obligada a negociar con la oposición.
En los últimos días, encuestas de opinión pronosticaban una posible derrota oficialista en la cámara alta ante el descontento de los japoneses con los aumentos de los precios, especialmente del arroz.
El Partido Democrático Liberal (PDL, centroderecha), de Ishiba, ha gobernado Japón casi sin interrupción desde 1955.
El gobierno enfrenta el resentimiento de los votantes por un escándalo de financiamiento en el PDL y la amenaza de los aranceles estadounidenses de 25% que entrarán a regir el 1 de agosto si no hay un acuerdo con Washington.
La industria automotriz de Japón, responsable del 8% de los empleos ya enfrenta elevados aranceles.
