La Federación Mexicana de Futbol (FMF) designó a Mikel Arriola como su nuevo presidente con la misión de liderar la organización del Mundial 2026 en conjunto con Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, su paso por la Liga MX, su historial en la función pública y su falta de experiencia en la gestión deportiva han generado dudas sobre su capacidad para mejorar el futbol mexicano.
En su gestión al frente de la Liga MX, Arriola impulsó cambios que no lograron transformar la competencia de manera positiva. Bajo su liderazgo, se mantuvo la eliminación del ascenso y descenso, se aprobó un formato de repechaje que redujo la exigencia deportiva y se permitió el incremento de futbolistas extranjeros en los equipos, desplazando a los jugadores mexicanos.
Los especialistas han señalado que la crisis del futbol nacional es producto de estas decisiones. La falta de oportunidades para los futbolistas locales ha derivado en un bajo rendimiento de la selección mexicana, que se reflejó en una decepcionante actuación en el Mundial de Qatar 2022 y en los constantes fracasos en competencias internacionales.
De la política a la crisis del futbol
Antes de su llegada al futbol, Arriola tuvo una carrera en el ámbito gubernamental. Entre 2011 y 2016, fue titular de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), donde su gestión estuvo marcada por una polémica regulación de medicamentos, que algunos sectores consideraron como una barrera para el acceso a tratamientos innovadores.

En 2018, intentó sin éxito convertirse en jefe de Gobierno de la Ciudad de México como candidato del PRI, en una contienda donde obtuvo apenas 12.2 por ciento de los votos, quedando en un lejano tercer lugar detrás de Claudia Sheinbaum (Morena) y Alejandra Barrales (PRD). Su campaña no logró conectar con los votantes y su discurso, centrado en temas de seguridad y combate a la corrupción, no fue suficiente para ganar respaldo popular.
Su llegada al futbol en 2020, como presidente de la Liga MX, fue vista con escepticismo por su falta de experiencia en la gestión deportiva. Su administración prometió fortalecer la liga, pero en la práctica dejó más problemas que soluciones.
Promesas incumplidas y crisis en la Liga MX
Arriola llegó a la Liga MX con la intención de modernizar la liga y mejorar la competitividad de los clubes. Sin embargo, su mandato estuvo plagado de decisiones que deterioraron la calidad del futbol mexicano.

Entre los problemas más notorios de su administración destacan la violencia en los estadios, el proyecto fallido de Fan ID, exceso de futbolistas extranjeros, desconexión con la afición y la consecuente crisis de la selección mexicana.
La seguridad en el futbol mexicano fue un problema recurrente durante su gestión. El caso más grave ocurrió el 5 de marzo de 2022, cuando un enfrentamiento entre aficionados de Querétaro y Atlas en el Estadio La Corregidora dejó decenas de heridos. A pesar de las sanciones impuestas, los grupos de animación continuaron representando una amenaza en los estadios.
Como medida para erradicar la violencia, se implementó el Fan ID, un sistema de identificación digital para los aficionados. Sin embargo, su implementación fue deficiente, con constantes fallas técnicas y operativas, lo que generó malestar entre los asistentes a los estadios.
Durante su gestión, se permitió que los clubes contaran con nueve jugadores no formados en México por equipo. Esta medida, lejos de beneficiar a la liga, redujo las oportunidades para los jóvenes talentos mexicanos, afectando el desarrollo de la selección nacional.
La falta de una estructura sólida en el futbol mexicano se reflejó en el bajo rendimiento del Tri en torneos internacionales. La eliminación en la fase de grupos del Mundial de Qatar 2022, el fracaso en la Liga de Naciones de Concacaf y la inestabilidad en la dirección técnica son síntomas de una crisis mayor.
La liga perdió atractivo para los seguidores, en parte debido a decisiones como la eliminación del ascenso y descenso, el aumento del número de equipos en liguilla y el deterioro del nivel de juego.
Ahora, como presidente de la Federación Mexicana de Futbol, Mikel Arriola enfrenta el desafío de revertir la crisis del futbol nacional mientras supervisa la organización del Mundial 2026. Su administración deberá abordar los problemas estructurales que afectan al deporte, desde la seguridad en los estadios hasta la reestructuración del sistema de competencia en la Liga MX.
A pesar de sus antecedentes, Arriola ha asegurado que trabajará para fortalecer el futbol mexicano y garantizar el éxito del Mundial 2026. No obstante, las dudas sobre su capacidad de gestión persisten.
