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septiembre 11, 2025
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MariElise Budib entrega 14 mil kilos de arroz y frijol al Banco de Alimentos

Los alimentos fueron recaudados en la carrera “Corre y comparte: Hambre Cero en Puebla”, destinados a las despensas que semanalmente distribuye el Banco de Alimentos Cáritas.

La solidaridad corrió por las calles de Puebla y ahora se traduce en alimento para miles de familias. En las instalaciones del Banco de Alimentos Cáritas, la presidenta del Patronato del Sistema Municipal DIF (SMDIF), MariElise Budib, entregó los 14 mil 440 kilos de arroz y frijol que se reunieron durante la carrera “Corre y comparte: Hambre Cero en Puebla”. Con esta acción, el organismo capitalino busca no solo reforzar el vínculo con la sociedad civil, sino también garantizar que los resultados de una iniciativa ciudadana se conviertan en apoyo tangible contra la carencia alimentaria.

La presidenta del patronato destacó que el esfuerzo colectivo es la ruta para construir una ciudad más equitativa: “La mayor parte de lo que hoy entregamos proviene de la carrera que compartimos con entusiasmo. Tanto el Banco de Alimentos como el DIF municipal tenemos un mismo objetivo: ayudar a más familias para que tengan comida en su mesa”. La frase, breve pero contundente, sintetiza el propósito que animó a cientos de corredores el pasado 28 de junio, cuando se celebró la jornada deportiva con causa.

El director general del Banco de Alimentos, José Miguel Rojas Vertiz Bermúdez, explicó que cada semana se entregan tres mil 536 despensas a familias de la capital y municipios cercanos. Bajo ese ritmo, el volumen recaudado representa un apoyo fundamental que asegura la operación de la institución durante varias semanas. “Este donativo nos permite extender nuestra capacidad de respuesta en un momento en que la demanda de apoyo alimentario crece de forma constante”, comentó.

La visita de Budib a las instalaciones de Cáritas tuvo un carácter doble: reconocer públicamente a quienes participaron y transparentar el destino de los víveres. El acto se convirtió así en una muestra de rendición de cuentas frente a la ciudadanía. No se trató únicamente de un evento protocolario, sino de un gesto que refuerza la confianza entre gobierno local, sociedad civil y sector privado.

La carrera, organizada con apoyo del Instituto Municipal del Deporte (IMDP), contó con la colaboración de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, lo que permitió garantizar un ambiente ordenado para las y los corredores. Además, se sumaron equipos del sector privado como Arcángeles y Grupo Tribuna, que aportaron donaciones adicionales. Estos respaldos hicieron posible que la convocatoria se transformara en una cosecha de solidaridad expresada en costales de arroz y frijol.

Budib insistió en que el éxito de la iniciativa se explica por la suma de voluntades. “Cuando unimos esfuerzos podemos transformar realidades y abrir mejores oportunidades para quienes más lo necesitan. Gracias al Banco de Alimentos por su confianza y por permitirnos ser parte de esta visión. Estoy segura de que seguiremos caminando juntos”, señaló. El tono esperanzador remarcó que no se trataba de un hecho aislado, sino de la apertura de una ruta de colaboración a futuro.

La magnitud de la donación cobra mayor sentido cuando se coloca en perspectiva. De acuerdo con cifras del Coneval, Puebla se mantiene entre los estados con mayores indicadores de pobreza alimentaria. Aunque las políticas públicas han intentado contener la tendencia, la presión económica de las familias se refleja en la necesidad cotidiana de despensas, comedores comunitarios y apoyos de emergencia. En ese contexto, el aporte del DIF municipal no es menor: se convierte en un puente entre la participación ciudadana y el alivio de necesidades inmediatas.

El acto también visibilizó a las y los trabajadores del Banco de Alimentos, quienes diariamente arman las despensas que luego se distribuyen en colonias y comunidades. La entrega de costales fue un reconocimiento indirecto a esa labor silenciosa, pero vital. Las imágenes de la bodega llena de grano funcionan como recordatorio de que el hambre no es una estadística abstracta, sino una urgencia que se atiende día a día.

Con esta entrega, el DIF Puebla Capital no solo cumplió con el compromiso asumido tras la carrera, sino que fortaleció su papel como mediador entre sociedad y gobierno en temas de asistencia social. La lucha contra el hambre no se agota en programas oficiales, sino que requiere del empuje colectivo. En esa medida, lo sucedido en el Banco de Alimentos es también una metáfora de lo que ocurre cuando una ciudad se organiza alrededor de un propósito común: correr y compartir.

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