Rafael Ramírez Hernández, hoy alcalde prófugo de Ahuazotepec, era muy bien conocido entre los principales líderes de la coalición *Mejor Rumbo para Puebla*, integrada por el PAN, PRI, PRD y Pacto Social de Integración.
Una foto de la campaña electoral de 2024 confirma que su abanderamiento valía la pena y que debía ser secundado no solo por el candidato a la gubernatura, Eduardo Rivera Pérez, sino por uno de los principales jefazos del Yunque.

La imagen fue publicada el 24 de mayo de ese año por Ramírez Hernández en sus redes sociales, con el siguiente comentario: “El 18 de mayo, en Huauchinango, Puebla, refrendamos los candidatos a diputados locales, federales y presidentes municipales de la Sierra Norte. Nuestro compromiso es llegar al triunfo junto a Lalo Rivera este 2 de junio”.
¿Quiénes aparecen en la imagen? Nada más y nada menos que el jefe político de la Organización Nacional del Yunque, Marco Antonio Adame Castillo.
Coincidencia o no, esta fotografía resulta todavía más enigmática a la luz de los viejos y recientes escándalos que envuelven al exgobernador de Morelos.
Por ejemplo, en 2009 y 2010, el escándalo se apoderó del entonces mandatario al enfrentar sospechas por presuntamente dar protección al Cártel de los Beltrán Leyva.
De acuerdo con información de Sin Embargo y El Universal, en mayo de 2009 se reportó el secuestro de 11 jóvenes; aparecieron narcomantas, y las fuerzas federales —militares y de seguridad pública— realizaron dispositivos de captura de presuntos integrantes del cártel de los Beltrán Leyva “en la misma calle donde vive Marco Adame”.
La presión social y el alza de la actividad delictiva llevaron al procurador general del estado, Francisco Coronato Rodríguez, y al secretario de Seguridad Pública estatal, Luis Ángel Cabeza de Vaca, a presentar sus renuncias.
Pero lo peor ocurriría un día después. La Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), de la hoy extinta Procuraduría General de la República, detuvo a ambos exfuncionarios por supuestamente ofrecer protección a los Beltrán Leyva.
La bomba estalló una vez que El Universal confirmó que seguían la pista de dos escoltas de Adame Castillo por sus presuntos vínculos con el narcotráfico.
El escándalo creció a tal magnitud que el CEN del PAN se vio obligado a salir en defensa del yunquista y fundador de *Testimonio y Esperanza*, una de las organizaciones más retrógradas y conservadoras del país, que era utilizada como fachada por el Yunque.
Los años pasaron y el exgobernador de Morelos nuevamente estuvo en el ojo público tras el asesinato de su hermano Humberto, quien fue ultimado en circunstancias extrañas.
Lo que Adame no contaba es que a finales de febrero de este mismo año nuevamente sería nota nacional, luego de que los alcaldes de Cuautla, Jesús Corona Damián, y de Atlatlahucan, Agustín Toledano Amaro, aparecen en un video de 20 segundos reunidos con Júpiter Araujo, presunto líder del Cártel de Sinaloa en Morelos.
A decir de El País, ambos alcaldes son cercanos a Marco Antonio Adame. “El alcalde de Cuautla es ubicado como cercano al panista y exgobernador de Morelos, Marco Adame. Sin embargo, en 2024 saltó de Morena al PAN para buscar su reelección en el cargo. Es decir, su primera postulación la ganó siendo parte de las filas de Morena y la segunda por la coalición PAN, PRI y PRD”, asienta el rotativo español.
Respecto al edil de Atlatlahucan, el portal *La Política Online* refiere: “Agustín Toledano Amaro, su perfil es el de un panista de toda la vida, uno de sus operadores de los tiempos en que Marco Adame fue gobernador de Morelos. Al menos así lo dejó claro a la prensa local Dalila Morales Sandoval, presidenta del PAN estatal. En el entorno de la dirigencia panista recordaron el pasado turbio de Adame Castillo”.
A finales de 2023, el exgobernador de Morelos fue designado como (des)coordinador general de la campaña de Eduardo Rivera Pérez a la gubernatura de Puebla. Esa designación fue un movimiento del entonces dirigente nacional Marko Cortés Mendoza para deshacerse del Yunque y refugiarlo en los lugares donde todavía tenían cabida.
El 16 de diciembre de 2023, en la columna *Machetitos*, publicada en *Hipócrita Lector*, escribí lo siguiente:
“¿Quiere saber qué tipo de actividades realizará el jefazo de la ultraderecha? Un rastro debe hallarlo el 31 de julio de este año, cuando la dirigente estatal del PAN, Augusta Valentina Díaz de Rivera Hernández, comprometió a sus homólogos del PRI y el PRD, Néstor Camarillo Medina y Carlos Martínez Amador, a ceder el 65 por ciento de las candidaturas a organizaciones de la sociedad civil que simpatizan con el Frente Amplio por México.
Ese día, a través de un convenio que no tiene validez jurídica, el encargado de aparecer como la cabeza de las expresiones ‘ciudadanas’ fue ni más ni menos que Adame Castillo —que de perfil ciudadano tiene lo que nosotros de curas célibes—. Como era de esperarse, dicho acuerdo generó un escándalo y obligó a los líderes partidistas a minimizar el hecho, al asegurar que se trataba solo de acuerdos de ‘buena intención’.
Hace unos días, Marko Cortés Mendoza, líder nacional del PAN, designó al exgobernador como coordinador de la campaña a la gubernatura del candidato del Frente Amplio por Puebla, que no será otro más que Eduardo Rivera Pérez, quien ya tenía consentido al jefazo yunquista con un contrato a cargo del erario de la capital poblana.
Marco Antonio Adame tardó más en tomar su AU para venir a Puebla que en comenzar a buscar a priistas que terminaron siendo damnificados de la contienda interna de Morena, además de los panistas que han sido excluidos por las filias y las fobias de Augusta Valentina y Marcos Castro, secretario general del Comité Directivo Estatal.
(…) Así pues, la verdadera operación de Marco Adame no será la del simple comparsa del alcalde, sino la de quien tome el control del PAN poblano y la asignación de candidaturas. Eso quería la secta confesional desde hace mucho tiempo, pero no habían podido porque Rivera Pérez se olvidó de hacer política”.
Aclaro: con la reproducción de esta columna no pretendo sugerir que el exgobernador de Morelos haya designado a Rafael Ramírez Hernández, sino dar un contexto de la importancia de Adame en Puebla.
Lo que resulta interesante es que el ahora prófugo surgió de una disputa familiar, ya que su hermano César pretendía reelegirse en el cargo por el Partido del Trabajo y no quiso cederle la candidatura. Ahí vino el rompimiento y la fuga hacia la oposición.
De regreso a la fotografía difundida por el edil prófugo de Ahuazotepec, también aparece el diputado local del PAN, Marcos Castro Martínez, quien en la campaña de 2024 fue designado por la secta ultraconservadora como el operador político en la coalición PRI-PAN-PRD-PSI. ¿Qué papel jugó en el aval de dicho candidato? Esa es una de las respuestas que esperamos ofrezca en estos días y, de paso, que nos explique cuál fue el filtro utilizado para ungir como abanderado a un sujeto que ahora es investigado por extorsión.
Conociendo cómo es de timorato el legislador —una práctica que aprendió muy bien de su verdadero jefe, Eduardo Rivera—, seguramente le echarán toda la culpa al PRD, que fue el partido responsable de siglar la candidatura.
Carlos Martínez Amador, exdirigente estatal del PRD y ahora funcionario estatal, también tendrá que ofrecer una explicación al respecto, ya que, tras el triunfo del 2 de junio, fue uno de los encargados de placear al alcalde de Ahuazotepec.
