El parlamento libanés decidió aplazar elecciones por dos años, siguiendo un patrón de inestabilidad política e institucional que mantiene al país sin presidente desde 2022 y con el parlamento prorrogado.
La medida afecta procesos municipales y legislativos, y busca evitar un colapso político y social en medio de la crisis económica, bloqueos políticos y tensiones regionales.
Observadores señalan que esta decisión refleja la dificultad de Líbano para consolidar instituciones funcionales y garantizar elecciones transparentes en un contexto de fragilidad política prolongada.
