Una nueva escalada en el conflicto en Medio Oriente se registró luego de que Irán atacara cinco buques petroleros y de carga en un solo día, en operaciones realizadas en el estratégico Estrecho de Ormuz y en aguas cercanas al sur de Irak.
De acuerdo con reportes internacionales, tres embarcaciones fueron impactadas por misiles o drones mientras transitaban por el estrecho —ruta por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial—, mientras que otros dos buques fueron atacados con embarcaciones explosivas no tripuladas en zonas portuarias cercanas a Basora.
Los ataques provocaron incendios en varias embarcaciones, evacuaciones de tripulantes y al menos una persona fallecida, además de la suspensión temporal de operaciones en algunas terminales petroleras.
Las acciones fueron atribuidas a la Guardia Revolucionaria Islámica, que las presentó como represalia frente a bombardeos previos realizados por Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes.
El episodio ocurre en medio del conflicto armado que estalló a finales de febrero y que ha intensificado los riesgos para el comercio energético mundial. Tras los ataques, los precios del petróleo superaron los 100 dólares por barril, mientras decenas de embarcaciones comerciales han optado por evitar la zona ante el aumento de la inseguridad marítima.
