El huracán Melissa se dirige hacia Cuba después de haber azotado con vientos feroces y lluvias torrenciales a Jamaica, declarada «zona de desastre» por las autoridades.
Hasta el momento, se han reportado diez muertes atribuidas al deterioro de las condiciones meteorológicas provocadas por la tormenta: tres en Jamaica, tres en Haití, tres en Panamá y una en República Dominicana.
Melissa tocó tierra en Jamaica al mediodía como huracán categoría 5, con vientos sostenidos de hasta 295 km/h, aunque luego perdió fuerza y fue degradado a categoría 4. Pese a la reducción, su peligrosidad se mantiene alta.
«Parte de nuestro techo fue arrancado por el viento, otra parte se derrumbó, toda la casa está inundada. Las construcciones exteriores como los corrales para los animales o la cocina también fueron destruidos», declaró Lisa Sangster, residente del suroeste de Jamaica, a la AFP.
La capital, Kingston, se vio relativamente poco afectada, según Mathue Tapper, residente de 31 años:
«Tengo la impresión de que lo peor ya pasó», aunque expresó su preocupación por las zonas rurales.
Las autoridades advirtieron sobre el riesgo de cocodrilos desplazados por las inundaciones, que podrían representar una amenaza para la población.
El NHC informó que el ojo del huracán abandonó la isla por la costa norte y se dirige hacia Cuba. La potencia de Melissa supera la de algunos huracanes históricos, como Katrina, que devastó Nueva Orleans en 2005.
El primer ministro de Jamaica, Andrew Holness, declaró que la isla es una zona de desastre y había advertido previamente sobre las graves consecuencias del huracán:
«No creo que haya infraestructura en esta región que pueda resistir un huracán de categoría 5».
Por su parte, Anne-Claire Fontan, de la Organización Meteorológica Mundial, calificó a Melissa como:
«Para Jamaica será la tormenta del siglo hasta ahora».
La ONU anunció su intención de enviar unos 2.000 kits de emergencia desde Barbados para apoyar a las zonas afectadas.
