La presidenta Claudia Sheinbaum respondió este lunes a las declaraciones del expresidente Ernesto Zedillo, quien acusó al movimiento de la Cuarta Transformación (4T) de “acabar con la democracia en México” y de modificar “de manera dañina” el rumbo político del país.
Durante su conferencia matutina, Sheinbaum rechazó dichas afirmaciones y aseguró que “nunca antes en el país ha habido tanta libertad de expresión como ahora”. Además, aprovechó para recordar los episodios de irregularidades y presunto fraude electoral que marcaron la historia reciente de México, particularmente en los procesos de 1988, 2006 y 2012.
“Hablan de democracia quienes se beneficiaron de fraudes electorales, de devaluaciones, del Fobaproa y de crisis económicas que afectaron a millones de mexicanos”, señaló la mandataria.
Sheinbaum advirtió también que figuras políticas de sexenios pasados podrían intentar regresar como líderes de la oposición, pero sostuvo que “la memoria del pueblo no es corta” y que los antecedentes de corrupción y fraude restan credibilidad a dichos personajes.
#MañaneraPresidenta | Claudia Sheinbaum respondió a las críticas de Ernesto Zedillo:
“México es un país democrático. Elegimos al Poder Judicial, Legislativo y Ejecutivo. Hoy hay más libertad de expresión y participación que nunca en la historia.”
Recordó las épocas del PRI… pic.twitter.com/zT5cVvay0u
— Juncal Solano (@juncalssolano) October 27, 2025
1988: El fraude que llevó a Carlos Salinas de Gortari al poder
El 6 de julio de 1988, México vivió una de las elecciones más polémicas de su historia. Durante el conteo de votos entre Cuauhtémoc Cárdenas (Frente Democrático Nacional) y Carlos Salinas de Gortari (PRI), el sistema de cómputo se “cayó” misteriosamente.
El entonces secretario de Gobernación, Manuel Bartlett Díaz, anunció la famosa frase: “Se cayó el sistema”. Cuando el conteo se reanudó, Salinas aparecía como ganador.
Diversas fuentes —incluso funcionarios del propio régimen— admitieron años después que la “caída del sistema” fue una maniobra para alterar los resultados y garantizar el triunfo del PRI. Este episodio fue considerado un fraude de Estado, ya que el control de las elecciones recaía directamente en el gobierno federal.
La falta de transparencia y la manipulación de actas provocaron una profunda crisis de legitimidad y el surgimiento de una nueva corriente opositora que impulsó la transición democrática en los años siguientes.
2006: La elección que dividió al país y llevó a Calderón a Los Pinos
En 2006, el entonces candidato del PAN, Felipe Calderón, compitió contra Andrés Manuel López Obrador, candidato de la coalición “Por el Bien de Todos”.
Los resultados oficiales del Instituto Federal Electoral (IFE) otorgaron a Calderón una ventaja de 0.56%, equivalente a unos 243 mil votos. Sin embargo, múltiples denuncias de inconsistencias en las actas, manipulación de paquetes electorales y la intervención del gobierno de Vicente Fox pusieron en duda la legitimidad del resultado.
El lema “Voto por voto, casilla por casilla” se convirtió en el grito de millones de ciudadanos que exigían un recuento total. Aunque el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) reconoció irregularidades en más de 9% de las casillas, decidió no anular la elección.
Para muchos analistas y observadores, aquel proceso representó un fraude técnico y mediático, sustentado en la manipulación de la percepción pública, la intervención gubernamental y la falta de transparencia en el conteo final.
El mensaje político de Sheinbaum
Al retomar estos episodios, Claudia Sheinbaum buscó subrayar que la llamada Cuarta Transformación representa una ruptura con los viejos esquemas de poder que, según ella, corrompieron la democracia mexicana durante décadas.
Con su respuesta a Zedillo, la presidenta no solo defendió la legitimidad de su gobierno, sino que también reavivó la memoria histórica de los fraudes electorales que marcaron los sexenios de Salinas y Calderón, símbolos —a su juicio— de un pasado que México no debe repetir.
