El Gobierno de Guatemala informó que 161 mexicanos —92 adultos y 69 menores— recibieron permisos de permanencia por motivos humanitarios, tras huir de la violencia del narcotráfico en comunidades chiapanecas fronterizas. Los desplazados se refugiaron en la aldea Guailá, en Huehuetenango, donde fueron atendidos por personal del Instituto Guatemalteco de Migración (IGM).
Las autoridades detallaron que se trata de 39 familias que escaparon del recrudecimiento de la confrontación entre el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación por el control de las rutas de tráfico en la zona. La mayoría se encuentra en un albergue temporal instalado en un salón de usos múltiples, mientras que otros han sido acogidos por pobladores locales o rentan viviendas.
El IGM explicó que los connacionales fueron entrevistados y beneficiados con el pase humanitario, además de recibir apoyo interinstitucional. La seguridad en Guailá está bajo resguardo de la Policía Nacional Civil y del Ejército guatemalteco.
Este fenómeno no es aislado: el año pasado, unas 600 personas mexicanas permanecieron durante siete meses en Guatemala antes de regresar a sus hogares. La situación refuerza las alertas sobre la escalada de violencia en Chiapas, que ya traspasa la frontera.
El viernes pasado, la presidenta Claudia Sheinbaum se reunió con su homólogo Bernardo Arévalo para coordinar medidas de seguridad fronteriza. El encuentro ocurrió tras un episodio de tensión bilateral, cuando policías mexicanos incursionaron en territorio guatemalteco en persecución de presuntos narcotraficantes, lo que motivó un reclamo diplomático de Guatemala.
