Un derrame de hidrocarburos ocurrido a principios de marzo frente a las costas de Veracruz y Tabasco ha provocado un grave impacto ambiental en el litoral del Golfo de México, afectando al menos siete de ocho Áreas Naturales Protegidas (ANP) inspeccionadas por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp).
Entre las zonas dañadas se encuentran el Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano, el Santuario de las Lechuguillas, así como diversas lagunas costeras y manglares del Corredor Arrecifal del Suroeste del Golfo. Según Greenpeace y la Red del Corredor Arrecifal, el derrame ha contaminado entre 600 y 630 kilómetros de litoral, afectando playas, manglares, arrecifes y zonas de anidación de tortugas.
Hasta el 25 de marzo, se han recolectado aproximadamente 128 toneladas de residuos impregnados de hidrocarburos, aunque la mancha continúa expandiéndose. La causa del derrame aún no se ha confirmado, aunque se menciona la posible responsabilidad de un barco privado.
Organizaciones ambientalistas han criticado la tardanza en la respuesta y la falta de claridad sobre el responsable, calificando este derrame como uno de los más extensos en el Golfo de México en los últimos años.
