El impacto de las aguas residuales que cruzan desde México a través del Río Tijuana ha alcanzado un punto crítico: playas cerradas en California y enfermedades entre integrantes de las Fuerzas Especiales de la Armada de Estados Unidos (Navy SEALs) que entrenan en la zona. Así lo denunció Lee Zeldin, funcionario estadounidense que este martes sobrevoló la frontera y visitó una planta de tratamiento en San Diego.
Zeldin anunció que su agencia presentará al Gobierno mexicano una lista de proyectos para atender la creciente crisis ambiental. La contaminación transfronteriza, explicó, ya no solo es un tema ecológico, sino de seguridad nacional y salud pública.
La noche anterior, Zeldin se reunió con la secretaria de Medio Ambiente de México, Alicia Bárcena, quien reconoció que el problema viene desde 1985 y que, a pesar de esfuerzos recientes, las soluciones aún son insuficientes.
“México acaba de concluir la planta de tratamiento de San Antonio de Los Buenos, con una inversión de 38 millones de dólares para tratar 800 litros por segundo, pero no es suficiente”, dijo Bárcena.
La funcionaria hizo un llamado para que Estados Unidos también cumpla con su parte y concluya la Planta Internacional de Tratamiento en San Ysidro. “Eso aliviaría mucho la carga del cauce del Río Tijuana”, señaló.
El último acuerdo binacional sobre esta problemática, el acta 328 de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), se firmó en julio de 2022, pero aún no ha logrado frenar el flujo constante de aguas contaminadas.
