El Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT, por sus siglas en inglés) anunció este martes la revocación inmediata de 13 rutas aéreas operadas por aerolíneas mexicanas hacia su territorio, en una medida que profundiza el conflicto bilateral en materia de aviación.
La decisión golpea directamente a Aeroméxico, Volaris y VivaAerobus, tres de las principales compañías del país, que perderán operaciones clave con destino a diversas ciudades estadounidenses.
En el caso de Aeroméxico, se suspenden los vuelos Felipe Ángeles–Houston y Felipe Ángeles–McAllen, además de la ruta Ciudad de México–San Juan (Puerto Rico) que estaba programada para iniciar en octubre.
Volaris no podrá continuar con su conexión Ciudad de México–Newark, programada para noviembre, mientras que VivaAerobus enfrenta el mayor impacto: la cancelación de nueve rutas desde el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) hacia Austin, Nueva York, Chicago, Dallas, Denver, Houston, Los Ángeles, Miami y Orlando.
Además, el gobierno estadounidense congeló cualquier expansión o incremento de frecuencias entre la Ciudad de México, el AIFA y cualquier punto en Estados Unidos, hasta nuevo aviso.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, justificó la medida señalando que México ha cancelado y restringido vuelos estadounidenses durante tres años “sin consecuencias”, lo que, según Washington, viola el acuerdo bilateral de transporte aéreo firmado en 2015.
El DOT también presentó una propuesta adicional que prohíbe el transporte de carga en compartimentos de equipaje (belly cargo) en todos los vuelos combinados de pasajeros entre Estados Unidos y México, afectando especialmente al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y al AIFA.
De aprobarse, esta disposición impactaría a Aeroméxico, Aeroméxico Connect, VivaAerobus, Aerus, Volaris y TAR Aerolíneas, restringiendo el modelo de negocios que combina carga y pasajeros en una sola aeronave.
El Departamento de Transporte estableció un periodo de 14 días para comentarios y siete días adicionales para réplicas. Si la propuesta obtiene luz verde, entrará en vigor 108 días hábiles después de su aprobación definitiva.
La medida se enmarca en un contexto de creciente fricción entre México y Estados Unidos, donde temas como comercio, energía y transporte reflejan un tono cada vez más duro de la administración de Donald Trump hacia su vecino del sur.
El impacto sobre el AIFA —proyecto insignia del gobierno anterior— es inmediato: el aeropuerto pierde presencia en el corredor aéreo más rentable del continente justo cuando buscaba consolidarse como alternativa al Benito Juárez.
El gobierno mexicano aún no ha emitido una postura oficial, pero fuentes diplomáticas anticipan una respuesta que combine negociación técnica y defensa política ante lo que califican como una medida desproporcionada.
