Un año después de llegar a Palacio Nacional, Claudia Sheinbaum Pardo comenzó a dibujar el sello de su administración: decomisos históricos de droga, una reducción sostenida de homicidios, tensiones resueltas con Estados Unidos, inversiones millonarias en infraestructura y una reconfiguración de los programas sociales que ya marcan récords.
En 12 meses, uno de sus principales símbolos fue la puesta en marcha de los proyectos ferroviarios y carreteros, infraestructura hídrica, y la mira en el saneamiento del Río Atoyac, uno de los más contaminados del país, donde muchos prometían prestar atención, pero pocos ejecutaban.
La reinstalación de Pemex y CFE como entidades públicas, un programa integral de vivienda cuya proyección es la construcción de 1.2 millones durante el sexenio, así como la implementación de programas con rango constitucional como la Pensión «Mujeres Bienestar» y el de salud “Casa por Casa”, son algunos de los compromisos más visibles que comenzaron a implementarse en esta primera etapa presidencial.
Se trata, en total, de 100 compromisos que la presidenta Claudia Sheinbaum hizo al iniciar su mandato en distintas ramas para construir el «Segundo Piso de la 4T», pero sin duda, la agenda pública y política del país destacó en temas de seguridad, infraestructura, programas de bienestar y defensa de la soberanía nacional.
Ataja en seguridad
La seguridad, el talón de Aquiles de los gobiernos, en el primer año fue también la bandera con la que Sheinbaum marcó diferencia. Según el secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana federal, Omar García Harfuch, los homicidios dolosos cayeron 25.3 por ciento desde que inició la administración, pasando de un promedio de 86.9 asesinatos diarios a 64.9, el nivel más bajo desde 2016.
La reducción es más visible en estados que durante años encabezaron la lista de violencia. Guanajuato, considerado epicentro del crimen, registró un descenso de 60.7 por ciento en homicidios en los últimos meses; el Estado de México bajó 45 por ciento y Nuevo León en 72.9 por ciento. Incluso entidades con alta conflictividad como Baja California o Tabasco reportaron disminuciones de entre 35 y 48 por ciento.
La estrategia combinó inteligencia, presencia territorial y golpes financieros a los cárteles, por lo que en 10 meses -el reporte más reciente-, el gobierno federal reportó el decomiso de más de 204 toneladas de drogas, incluidas 1.5 toneladas de fentanilo y 3.5 millones de pastillas.
A esto se sumó la destrucción de mil 123 laboratorios clandestinos, la incautación de 1 millón de litros de precursores químicos, más de 14 mil armas confiscadas y la detención de 26 mil 692 presuntos delincuentes.
Los números también reflejaron avances en delitos de alto impacto. En el más reciente reporte, el promedio diario de robos con violencia cayó 44.8 por ciento en comparación con 2018; el robo de vehículos bajó 46.4 por ciento, y el asalto a transportistas, uno de los delitos más sentidos, se redujo a menos de la mitad.
Entre las detenciones destacaron operadores financieros y logísticos de Los Chapitos, así como el desmantelamiento de células de tráfico de armas vinculadas al Cártel Jalisco Nueva Generación.

Defensa de la soberanía
La otra arena de este año fue la relación con Estados Unidos. La amenaza de nuevos aranceles por parte del presidente Donald Trump obligó a la mandataria mexicana a actuar diplomáticamente en defensa del T-MEC.
A finales de julio y tras una llamada de 40 minutos, Sheinbaum logró un acuerdo: 90 días de prórroga ante aranceles sin incrementos de tarifas y con la garantía de mantener intacto el tratado comercial.
Este acuerdo fue leído como un triunfo político. Por ejemplo, Marcelo Ebrard, al frente de Economía, aseguró que México salió mejor posicionado que otras naciones en su trato con Estados Unidos. Y Juan Ramón de la Fuente, canciller, lo calificó como prueba del liderazgo de la presidenta
Esta solo fue la punta del iceberg en una serie de acuerdos con el país fronterizo donde la mandataria ha salido bien librada.
En febrero, por ejemplo, Trump anunció aranceles del 25 por ciento a productos mexicanos, sin embargo, Sheinbaum rechazó cualquier confrontación y en su lugar, propuso medidas de represalia arancelarias y no arancelarias sin romper el diálogo, bajo la consigna “coordinación sí, subordinación, no”, que en poco tiempo los gobernadores de todo el país adoptaron como una campaña en la defensa de la soberanía frente a Estados Unidos.
Frente al riesgo económico, Sheinbaum negoció con Trump una suspensión de los aranceles por un mes y en contraparte, se comprometió a desplegar 10 mil elementos de la Guardia Nacional en la frontera norte para frenar el flujo de fentanilo, mientras EE.UU. reforzaría acciones contra el tráfico de armas hacia México.
Recientemente, fue anunciada la visita del secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, a México el próximo 3 de septiembre, con una agenda que incluirá seguridad, crimen organizado, migración y preocupaciones sobre la influencia de China.
Infraestructura y conexión del país
Otro de los fuertes del gobierno de Sheinbaum son los proyectos de infraestructura. La presidenta de México, recientemente lanzó un spot que sintetizó todo el despliegue: el arranque de la construcción y modernización de nueve puertos, nueve carreteras, 500 kilómetros de caminos artesanales, 10 puentes y distribuidores viales, dos aeropuertos y seis rutas ferroviarias, tanto de pasajeros como de carga.
Además, anunció que se desarrollan 17 proyectos estratégicos de agua potable, la edificación de 31 hospitales y centros de salud y adquirió nueva maquinaria para repavimentar carreteras federales.
En el mes de febrero, la presidenta presentó el Programa Nacional de Infraestructura Carretera 2025-2030, que contempla la intervención inicial de 4 mil kilómetros de carreteras con una inversión de 173 mil millones de pesos para conectar zonas vulnerables.
Mientras que, en mayo, anunció que el recurso se ampliaría a 369 mil millones de pesos como parte de una inversión sexenal en carreteras, con 56 mil millones destinados para 2025 y la generación de 162 mil empleos. Además, anunció trabajos de mantenimiento, construcción de ejes prioritarios, puentes y distribuidores en 2 mil 200 kiñómetros de vías.
En su primer año de gobierno, Sheinbaum Pardo también proyectó una inversión de hasta 186 mil 500 millones de pesos para rehabilitar infraestructura hídrica en todo el sexenio, de los cuales, 30 mil 885 millones de pesos se etiquetaron para este año, con un plan que incluye acueductos, presas, desaladoras, sistemas de riego en 240 mil hectáreas y saneamiento de ríos y zonas urbanas como Tijuana o Acapulco.
Entre los proyectos ferroviarios, el Tren México–Pachuca (AIFA–Pachuca) arrancó en marzo y tendrá doble vía electrificada a 120 km/h, que cubrirá casi 58 kilómetros, el Tren México–Querétaro–Guadalajara inició sus trabajos en abril y el Tren México–Nuevo Laredo se construirá por etapas entre este año y 2029.
Bienestar: la columna vertebral
Si hay un sello que Sheinbaum pretende imprimirle a su gobierno, es el de los programas sociales. Solo en este año, de acuerdo con el gobierno federal, se destinaron 850 mil millones de pesos, el 2.5 por ciento del PIB, a programas del Bienestar
El impacto, según el Banco Mundial, se refleja en que 9.5 millones de mexicanos salieron de la pobreza entre 2018 y 2023 debido a dichos programas que se ampliaron en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y que se mejoraron aún más con Sheinbaum Pardo.
La meta de la presidenta es ambiciosa: para 2026, alcanzar un billón de pesos en inversión social y llegar a 30 millones de familias.
En el gobierno de la presidenta, fueron aperturados nuevos apoyos como la Pensión Mujeres Bienestar, la Beca «Rita Cetina Gutiérrez» y el programa Salud «Casa por Casa», que se sumaron a los ya existentes.
Mientras tanto, «Jóvenes Construyendo el Futuro» benefició hasta el momento a más de 3 millones de personas, de las cuales 7 de cada 10 encontraron empleo, según cifras del secretario de Trabajo y Previsión Social, Marath Baruch Bolaños.
Y el programa «La escuela es nuestra» destinó 25 mil millones de pesos para mejorar más de 74 mil planteles educativos, mientras que, en casos de emergencia, como los huracanes Otis y John, el gobierno entregó apoyos por más de 21 mil millones de pesos a familias afectadas en Guerrero y Oaxaca.

